El desplazamiento forzado en Colombia ha estado tradicionalmente ligado a la violencia y el conflicto armado, pero una nueva realidad emerge con fuerza: el cambio climático está generando desplazamientos masivos que el país apenas comienza a reconocer.
Sequías prolongadas, intensas inundaciones y la erosión de zonas costeras están obligando a miles de colombianos a abandonar sus hogares. Este fenómeno, aunque silencioso, es una crisis social y jurídica que se presenta como una amenaza creciente en diferentes regiones del país.
Un operativo sin precedentes en Córdoba
La ola invernal reciente en el departamento de Córdoba dejó a más de 169.000 personas afectadas por lluvias e inundaciones, con 20.000 hogares dañados. Este desastre natural no solo impactó la infraestructura, sino que también puso en riesgo la estabilidad de miles de familias, generando desplazamientos forzados que aún no han sido plenamente atendidos.
Esta situación refleja un patrón que se repite en otras zonas del país, donde la crisis ambiental impulsa una movilidad humana que el Estado apenas empieza a nombrar y organizar, enfrentando desafíos para su reconocimiento legal y protección.
“La crisis ambiental genera una movilidad humana poco visible que aún no es reconocida como desplazamiento forzado, dejando a miles sin protección ni apoyo adecuado.”
En el contexto global, marzo de 2026 fue el cuarto mes más cálido registrado, con temperaturas marítimas casi récord, lo que agrava las condiciones climáticas adversas que afectan a Colombia y al mundo.