Hace 70 años, un calamar fue extraído del estómago de un cachalote durante una campaña de caza ballenera, permaneciendo durante décadas en colecciones científicas sin ser correctamente identificado. Recientemente, un equipo del Instituto Español de Oceanografía en Barcelona, liderado por la estudiante Sam Arnold y el investigador Fernando Ángel Fernández-Álvarez, descubrió que este ejemplar no correspondía a ninguna especie conocida.
Un hallazgo que rompe esquemas en la biología marina
El calamar, bautizado como 'Mobydickia poseidonii' o 'calamar del Poseidón', destaca por su tamaño considerable —entre 40 y 50 centímetros— y por características únicas como sus ganchos con forma de tridente en las ventosas, lo que motivó su nombre inspirado en la ballena blanca de 'Moby Dick' y el dios griego Poseidón.
Esta investigación marcó el primer nombramiento de una familia nueva de calamares oceánicos en 27 años, un evento catalogado como extraordinario por los científicos debido a la importancia de ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad marina profunda.
El impacto en la comunidad científica y la conservación
El Registro Mundial de Especies Marinas (WoRMS) reconoció la relevancia del hallazgo, ubicando al calamar del Poseidón entre las diez especies marinas más extraordinarias de 2025. Además, resaltó el valor de los museos y colecciones biológicas como depósitos clave para conservar la biodiversidad terrestre y marina.
“El descubrimiento de una familia totalmente nueva de calamares por un único espécimen preservado subraya lo mucho que permanece desconocido en el océano profundo y lo importante que son los museos y colecciones biológicas como un repositorio de la biodiversidad de la Tierra.”
Fernández-Álvarez destacó la suerte de que el ejemplar fuera preservado adecuadamente durante 70 años, lo que permitió su estudio en la actualidad, además de valorar el respeto creciente hacia los cetáceos que ha frenado su caza.
Misterios de las profundidades que siguen emergiendo
El calamar del Poseidón se suma a otras especies marinas sorprendentes, como la familia Magnapinnidae descubierta hace 27 años gracias a vídeos submarinos vinculados a prospecciones petroleras. Estas criaturas, con formas casi alienígenas y brazos que pueden extenderse hasta siete metros, han capturado la imaginación popular y se han incorporado en videojuegos de exploración marina.
Ahora queda por ver si la historia del calamar del Poseidón también llegará a cautivar a la cultura popular y las plataformas digitales, sumando un nuevo capítulo al fascinante mundo del océano profundo.