Una mente brillante en la crisis del siglo XVII español
El libro 'Diego de Saavedra Fajardo. La lealtad conocida', escrito por José Luis Villacañas, no es una biografía convencional, sino una narración de la época del siglo XVII a través de la vida del diplomático más lúcido y desoído de aquel tiempo. Saavedra fue testigo y protagonista del inicio del declive del imperio hispánico, enfrentándose a figuras como el cardenal Richelieu y el papa Urbano VIII en su intento por cambiar el destino de España.
Ideas adelantadas para una monarquía en decadencia
Saavedra propuso una monarquía republicana donde el príncipe fuera elegido entre los mejores, entendiendo que el poder no debía ser absoluto ni hereditario. Criticó la dependencia excesiva del oro americano que impedía el desarrollo científico y tecnológico, y abogó por una iglesia nacional independiente de Roma. Su pensamiento influyó en los ilustrados y fue estudiado por figuras como Manuel Fraga y Enrique Tierno Galván.
Advertencias ignoradas sobre el destino del imperio
Desde su posición diplomática en Roma, Saavedra alertó sobre la imposibilidad de mantener la guerra en Flandes, señalando que Castilla estaba exhausta y que la política exterior de los Austrias era insostenible. Acertó al prever que la falta de reformas conduciría al colapso del imperio, reclamando también el dominio marítimo para proteger América.
“Nacen, viven y mueren los imperios. El hispánico no está asentado en la Providencia ni tiene garantizada su existencia por promesa divina alguna.”
¿Podría haberse evitado la caída del imperio hispánico?
La obra plantea que, aunque hubo hombres de valor y consejo como Saavedra, las decisiones políticas nunca se corrigieron a tiempo para frenar el deterioro iniciado desde Carlos V. La reflexión final invita a pensar si un liderazgo diferente y reformas profundas habrían cambiado el curso de la historia española.