El Día del Niño es la excusa perfecta para deleitarse con dulces mexicanos, una tradición que une historia y sabor en cada bocado.
Desde las palanquetas y turrones hasta los rollos de frutas, cocadas y mazapanes, estas golosinas reflejan una fusión de ingredientes y técnicas locales y extranjeras surgidas durante la época colonial.
Algunos dulces destacan por el uso de ingredientes endémicos como el amaranto en las alegrías o el cacahuate en las palanquetas, endulzados con miel o azúcar, un producto que llegó a América tras la colonización.
Durante el Porfiriato, las dulcerías ganaron popularidad y hoy en día es común encontrar carritos con golosinas en tianguis, mercados de barrio y calles, consolidando a los dulces como un elemento esencial de la gastronomía y cultura mexicana.
“Los dulces mexicanos no solo son un deleite para el paladar, sino también un reflejo vivo de nuestra historia y tradiciones.”
Ana Paula Tovar, periodista independiente especializada en gastronomía, comparte esta guía para celebrar el Día del Niño a través de los sabores auténticos y tradicionales de México.