La degradación del suelo se perfila como una de las mayores amenazas para la sostenibilidad global y la economía de los sistemas productivos. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), más de un tercio del suelo mundial ya presenta algún nivel de deterioro, y si la tendencia actual no se revierte, esta cifra podría alcanzar hasta el 90 % en 2050.
En América Latina, donde la economía depende en gran medida de la actividad agropecuaria, esta problemática representa no solo un desafío ambiental sino también una amenaza directa a la rentabilidad de miles de negocios.
Proyectos piloto en Colombia: una apuesta por la recuperación rentable
En los departamentos de Meta y Casanare, varios proyectos piloto están implementando prácticas regenerativas que no solo protegen y restauran el suelo, sino que además disminuyen los costos operativos. Estas iniciativas integran técnicas sostenibles que favorecen la salud del suelo y garantizan la productividad a largo plazo.
Empresas y productores locales están articulando estas prácticas con cadenas comerciales que valoran la trazabilidad y el impacto ambiental positivo, generando un modelo rentable y sostenible en el sector agropecuario.
“Recuperar el suelo no solo es posible, sino que también puede ser una estrategia rentable que beneficia a productores y al medio ambiente”, afirma Edwin Caicedo, periodista especializado en medioambiente y salud.