María Elena Jiménez tiene 101 años. Cuando se le pregunta su edad sonríe y suelta una frase que rompe el hielo: “Le digo pero se cae para atrás”. Pero detrás de esa expresión amable hay una vida marcada por pérdidas, soledad y desarraigo. Cuenta que salió muy pequeña de su casa y que desde entonces aprendió lo que significa estar sola. Recuerda que su padre la quería mucho, pero su muerte fue, según sus propias palabras, “un infierno” para ella. Después vinieron años difíciles, trabajos, rupturas familiares y una vida en la que poco a poco se fue quedando sin red de apoyo. “Mi vida fue muy dura porque yo me salí pequeñita de la casa. Lo que es ser uno solo…”, dice María Elena, mientras intenta reconstruir una historia que parece fragmentada por los años y por el dolor.
Hoy vive en una comunidad de cuidado. Dice que ha pasado por varios hogares y que este ha sido el último lugar donde ha encontrado personas que la quieren y a quienes ella también quiere. “Hay gente que la quiere a uno y gente que uno quiere mucho”, afirma. Aun así, hay ausencias que pesan. María Elena dice que tiene una nieta que no la llama ni la visita. Esa soledad, en la vejez, se vuelve una forma silenciosa de abandono.
Una alerta social que crece con la transición demográfica
Su caso no es aislado. En Bogotá, el abandono de personas mayores dejó de ser una situación excepcional para convertirse en una alerta social. Según información de la Secretaría Distrital de Integración Social (SDIS), el abandono no es únicamente estar solo: ocurre cuando una persona que requiere asistencia no cuenta con los medios propios ni con una red familiar o comunitaria para cubrir sus necesidades básicas, económicas o participativas, poniendo en riesgo su vida o su integridad.
La transición demográfica acelerada ha aumentado la preocupación. En Bogotá cae la natalidad y, según las proyecciones del Distrito, para 2035 la ciudad tendrá más personas mayores de 60 años que niños menores de 14. Esa realidad obliga a pensar no solo en pensiones, salud o vivienda, sino también en quién cuida a quienes ya no pueden cuidarse solos.