El fondo soberano de Noruega, reconocido mundialmente por su enfoque en inversión responsable, cuenta con un comité ético independiente que evalúa y determina qué empresas no cumplen con los estándares ambientales y de derechos humanos establecidos por el Parlamento noruego para sus inversiones.
Actualmente, el comité mantiene una lista con 206 compañías excluidas, entre las que se encuentra la española Prosegur. Una decisión reciente de desinvertir en 11 empresas israelíes y una estadounidense, debido a su participación en la invasión de Gaza, provocó una crisis diplomática y demandas políticas, incluyendo solicitudes para restringir visados a representantes del fondo.
“Tuvimos siempre plena libertad para emitir nuestras valoraciones y una oficina de apoyo que nos ayudaba a realizar el trabajo”, explica Ola Mestad, ex presidente del comité ético y profesor emérito de la Universidad de Oslo.
Ola Mestad, quien presidió el comité durante sus últimos tres años y fue parte desde su creación en 2004, relata las presiones y controversias enfrentadas, desde amenazas legales hasta tensiones diplomáticas, como cuando recomendaron desinvertir de Walmart por violaciones de derechos humanos en múltiples continentes.
El impacto en la comunidad internacional se evidenció con la polémica sobre la exclusión de empresas vinculadas a conflictos bélicos, como las israelíes y la estadounidense Caterpillar, que fabricaba maquinaria específicamente destinada a demoler viviendas en zonas de conflicto.
El comité también excluye compañías que extraen o utilizan carbón, fabricantes de armas nucleares o bombas de racimo, productoras de tabaco o cannabis, y aquellas involucradas en corrupción o violaciones graves a derechos humanos.
“No puedo aceptar que seamos dueños del 1,5% de todas las acciones del mundo y pretender que esas decisiones de inversión no son una forma de hacer política”, afirma Marianne Dahl, investigadora en el Instituto de Investigaciones para la Paz de Oslo.
Las contradicciones del fondo son evidentes: se financia con ingresos petroleros pero evita inversiones contaminantes, y recientemente el Parlamento noruego decidió eliminar de la lista de exclusión a grandes fabricantes de armas, justificando su papel en la defensa de Ucrania.
El fondo noruego representa una enorme fortuna nacional y una gran responsabilidad social, que busca gestionar mediante transparencia, ética y democracia, aunque enfrentando desafíos constantes en la intersección de la inversión financiera y la política internacional.