Mompox no es un pueblo que se visita, es un tiempo y un escenario histórico, en el que el viajero se sumerge. Aquí, donde el río Magdalena se bifurca y parece detener su marcha, los relojes de las iglesias coloniales marcan las horas con un eco que suena a los siglos XVII y XVIII.
El espaldarazo definitivo a la fe y la tradición
Esta semana, el Congreso de la República aprobó la ley que declara la Semana Santa de Santa Cruz de Mompox como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Nación, otorgando un blindaje jurídico, económico y de promoción a una de las manifestaciones religiosas más icónicas y singulares del continente americano.
La declaratoria reconoce no solo la profunda fe de sus habitantes, sino también la riqueza de la orfebrería en filigrana y el potencial turístico de un lugar que se resiste al olvido y que muchos comparan con un 'macondo' de la vida real.
Este es el espaldarazo definitivo a la fe, orfebrería en filigrana y el turismo de un 'macondo' de la vida real que se resiste al olvido.
Con esta ley, la Semana Santa de Mompox queda protegida para las futuras generaciones, asegurando que su legado cultural y espiritual continúe siendo un referente para Colombia y el mundo.