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El día en que los nazis declararon la guerra al arte: la historia detrás de Arte degenerado, la exposición que quiso ridiculizar a Picasso y Van Gogh

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Foto: La voz del país

Noticia El día en que los nazis declararon la guerra al arte: la historia detrás de Arte degenerado, la exposición que quiso ridiculizar a Picasso y Van GoghEl curador Jaime Cerón analiza el impacto de esta época en la cultura, a propósito del documental que se presenta en Cine Colombia hasta el 25 de mayo Link María Jimena Delgado DíazPERIODISTA22.05.2026 05:01 Actualizado: 22.05.2026 15:04 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Las pinceladas gruesas y fluidas de Vincent Van Gogh fueron catalogadas como arte degenerado en la Alemania nazi. También las creaciones de Pablo Picasso, Max Beckmann, Marc Chagall, Otto Dix, Max Ernst, George Grosz, Vasili Kandinsky, Ernst Ludwig Kirchner, Paul Klee, Oskar Kokoschka y muchísimos más. Totó la Momposina llevó el chinchorro y la atarraya al mundo: hoy Colombia le dice adiósEspecíficamente por 1933, cuando en la dictadura de Hitler se pusieron de moda las ‘Cámaras de terror’ y las ‘Exhibiciones de la vergüenza’, unos espacios diseñados para burlarse de las pinturas, esculturas y dibujos modernos, que por sus estilos abstractos, cubistas y expresionistas reflejaban, según el dictador, la decadencia social, el desorden, la influencia judía y comunista.Ese fue el punto de partida para crear una exposición que se alineara aún más con los ideales nazis. Con un nombre bien diciente: ‘Arte degenerado’, el gobierno empezó a rotar por 12 ciudades las creaciones del pintor de ‘La noche estrellada’ y el ‘Guernica’, junto con otro tipo de arte. La muestra llegó a convocar a más de tres millones de personas, una cifra comparable a la que hoy mueve la Bienal de Venecia en el circuito del arte contemporáneo. Ed Sheeran se convierte en el hombre orquesta en su 'Loop Tour': así conquistó Bogotá con una guitarra, un pedal y su grandiosa vozA partir de lo que se vivió en ese entonces, el mundo comprendió de una forma muy explícita que era la cultura por dónde las dictaduras empezaban a engendrar sus ideales más retorcidos. Por ello, en la actualidad, todavía se ven los efectos que dejaron iniciativas como esta, que buscaban acercar a la humanidad a la ‘raza aria’. Y eso es lo que retrata el documental ‘El juicio contra el arte degenerado’, que se verá en varias salas de Cine Colombia a lo largo del país, del 21 al 25 de mayo.Exposición de Arte degenerado Foto:Cortesía “El nazismo, como principio, surgió a finales del siglo XIX y se consolidó entre 1910 y 1930. El arte moderno apostaba por desmontar ideas previamente concebidas, cuestionar modelos de representación cultural y abrir espacio a prácticas negras, indígenas y mesoamericanas. También daba valor a otras formas de representación, como el arte infantil o el rupestre. Trataba de abrir un abanico de posibilidades que, para los nazis, representaba una amenaza latente, porque ellos defendían que debía existir un único modelo de representación válido: el griego o grecorromano, entendido desde la tradición del neoclasicismo del siglo XVIII”, dijo a EL TIEMPO Jaime Cerón, curador independiente y quien fue miembro del Comité Curatorial BOG25.Opuesto a esto, desde 1905 y 1907, empezaron a crearse expresiones muy radicales como el cubismo, que se basó en una apropiación de rasgos del arte tribal africano. Por ejemplo, Pablo Picasso interpretó la manera en que distintos pueblos africanos, del norte y del sur del continente, desdoblaban la fisonomía humana y reconfiguraban el rostro para crear máscaras con la capacidad de generar acciones espirituales. Esas máscaras funcionaban como dispositivos mitológicos y rituales, y proponían otra manera de entender el pensamiento. 'Pensé que había perdido 10 años de mi vida en la facultad de Medicina': la anatomía musical de Jorge Drexler, entrevista exclusiva de revista BOCASDespués apareció el expresionismo, cuyo principal desarrollo se dio en Alemania durante la década de 1910. “Probablemente fue una de las corrientes que más perturbó a Adolf Hitler, porque representaba el extremo opuesto de la academia clásica que él admiraba y quería desarrollar”, dice el experto. Y agrega: “Más adelante surgió el dadaísmo, otro movimiento que lo incomodó profundamente. Era una corriente más reciente, propia de los años veinte, y nació como una crítica a la Primera Guerra Mundial y a la barbarie. Para Hitler, la guerra representaba el máximo logro humano, por lo que rechazaba cualquier reflexión sobre los mutilados, las secuelas psicológicas o la devastación humana del conflicto. Por eso, el uso que hacía el dadaísmo de la fotografía, el fotomontaje y los textos en collage le resultaba especialmente detestable”. Exposición de Arte degenerado Foto:Cortesía Cuando Hitler llegó al poder y consolidó su aparato de propaganda, hacia 1937, organizó la famosa exposición de ‘Arte degenerado’, en la que comparaba la morfología de las obras modernas con las deformidades físicas o mentales que el nazismo condenaba. En últimas, esos pensamientos llevaron a funcionarios nazis a decomisar 20.000 obras vanguardistas, sin ninguna idea de qué hacer ellas, más que almacenarlas. Pero, en 1939 se aprobó una ley para vender el arte decomisado, las autoridades vieron una oportunidad y obtuvieron grandes utilidades por la venta de pinturas de Matisse, Picasso y Van Gogh.En su momento, el mundo internacional no se escandalizó, porque los nazis aseguraban a los compradores que las utilidades no financiarían la capacidad de guerra alemana, sino que irían a museos. Esa promesa nunca se cumplió. Los fondos fueron para el armamento del ejército de Hitler. 'Te entiendo, te amo', dice Alejandra Chamorro en Goodbye: la carta de amor que convirtió en obra de teatro y en un libroLas 5.000 obras que no se vendieron fueron puestas en hogueras. Y un tercio de los cuadros recolectados desaparecieron. A lo largo de los años, algunas piezas han aparecido. Pero ninguno de los cuadros o esculturas decomisados ha vuelto al lugar del que fueron tomados.“De alguna manera, los nazis retomaron una idea que ya había aparecido en otros momentos de la historia, especialmente durante el barroco, que fue el periodo en el que la Iglesia católica tuvo una mayor incidencia en la promoción del arte de su época. En el barroco, los jerarcas de la Iglesia entendían que gran parte de la población era iletrada y no había leído la Biblia, entre otras cosas porque estaba escrita en latín mientras las personas hablaban alemán, inglés, holandés y otras lenguas. Por eso, las imágenes tenían un enorme poder: podían transmitir mensajes a través de códigos que, aunque también requerían aprendizaje, eran mucho más accesibles porque se basaban en la apariencia de la realidad. De esa manera, las ideas religiosas podían interpretarse con mayor amplitud y ayudaban a reforzar el papel de la Iglesia dentro de la espiritualidad occidental”, contó Cerón.Además, la pintura ocupaba un lugar especialmente sensible para Adolf Hitler, quien creía que tanto la pintura como la música tenían la capacidad de alimentar un supuesto espíritu originario alemán, relacionado con la exaltación de la naturaleza y con una idea de fuerza indomable. Sin embargo, las vanguardias históricas mostraban el cuerpo humano y el campo social de maneras profundamente heterogéneas. Esa diversidad visual y conceptual rompía con los principios más rígidos y aparentes del ideal estético y cultural que defendía el nazismo.Exposición de Arte degenerado Foto:Cortesía La noche en que Carlos Vives conquistó el gran escenario de Frank Sinatra y en que Mayte Montero reveló los secretos de su gaitaLo que el dictador no esperaba era que esa exposición, en la que se burló a los gigantes del arte, terminara generando un efecto inesperado. Los nazis exhibían los precios de adquisición de las piezas como una forma de ridiculizarlas, pero eso también despertaba curiosidad, porque mucha gente pensaba que, si alguien había pagado tanto dinero por esas obras, debía haber algún valor detrás de ellas.“Eso fue sembrando una receptividad hacia el arte moderno. Sin el intento nazi de censurar y repudiar el arte moderno, este no habría alcanzado el nivel de reconocimiento y éxito que tiene hoy. Después de la Segunda Guerra Mundial surgió en Alemania una de las exposiciones más importantes del arte contemporáneo, creada precisamente como reacción a esa persecución contra las vanguardias. Desde entonces, y hasta hoy, se ha mantenido como un evento que cada cinco años presenta las propuestas artísticas más radicales de cada época. Se trata de la Documenta de Kassel, una de las exposiciones de arte contemporáneo más importantes del mundo. Así que la estrategia terminó saliéndoles al revés, porque aquello que se prohíbe y se condena suele despertar más curiosidad”, asegura el curador.Cuando la Segunda Guerra Mundial terminó, esa sensación de intriga se mezcló con movimientos sociales y culturales, además, con el trabajo de escritores, filósofos e historiadores que intentaron recomponer la fractura histórica provocada tanto por las guerras que se vivieron en el mundo. Por eso, hacia finales de los años cincuenta aparecieron las llamadas ‘segundas vanguardias’ o ‘nuevas vanguardias’, movimientos que se extenderían durante toda la década del sesenta y que terminarían dándole gran parte del soporte formal, conceptual y material al arte contemporáneo tal como lo conocemos hoy.Europa se reconstruyó física, espiritual y moralmente después de la guerra, y tanto el arte como la literatura se convirtieron en herramientas clave para volver a tejer ese tejido cultural y humano. Por eso, en los años 60, el público comenzó a exponerse a prácticas artísticas mucho más radicales y expandidas, una tendencia que sigue siendo dominante hasta hoy.Ejecutivo de Netflix revela cómo funciona el algoritmo de plataformas streaming: 'Cuando una serie resuelve todo en lugar de proponer, aburre'Actualmente, la mayoría de los espectadores se enfrentan con naturalidad a obras de escalas, materiales, lenguajes y temáticas muy distintas. “En eventos recientes, por ejemplo, millones de personas han recorrido exposiciones con propuestas profundamente diversas sin reaccionar desde el rechazo, sino desde la curiosidad y el interés por comprender qué plantea cada artista y por qué utiliza determinado lenguaje o determinada escala”, afirma Cerón.Ese interés es el que ha borrado las barreras que ha surgido entre el arte, por ejemplo, del renacimiento y el que se ve hoy. Si bien las influencias y los estilos con que se plasman las ideas son diferentes, la esencia sigue siendo, en el fondo, contestataria al momento político, cultural o social que vive la humanidad.“El Renacimiento rompió todos los moldes del arte medieval: cuestionó principios, paradigmas e ideas que estaban completamente instaladas. Artistas como Sandro Botticelli, Piero della Francesca, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Caravaggio y Rafael hicieron cosas completamente inéditas, que reflejaban posturas críticas sobre cómo representar ciertos aspectos de la realidad y cómo mostrar la dimensión humana. Entonces, los grandes artistas siempre están identificando los límites de lo que pueden hacer y luego saltan esos límites para crear algo distinto. Y eso también se refleja en el siglo XX, con la expansión de los lenguajes, las ideas y los medios”, dice Cerón.Obra de Leonardo Da Vinci Foto:iStock Hoy en día se sigue haciendo pintura, dibujo y escultura, pero con alcances y lenguajes mucho más heterogéneos, y en escalas muy diversas. También se hace fotografía, video, performance, instalaciones, intervenciones en el espacio público e incluso libros concebidos como obras de arte. Existe una continuidad, aunque en medio haya discusiones distintas. Pero se mantiene esta idea de los artistas reaccionando frente al poder y, sobre todo, reaccionando frente a la necesidad de ampliar las maneras de ver aquello que ya parecía visto.María Jimena Delgado DíazPeriodista Cultural@mariajimena_delgadod Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. 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