Un ajuste que refleja la fragilidad global
El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó nuevamente su previsión de crecimiento para la economía mundial en 2026, situándola en un 3 %. La decisión responde a la persistente incertidumbre generada por el conflicto en Oriente Medio, cuyas repercusiones no han podido ser completamente compensadas por el auge de la inteligencia artificial.
Según el organismo, América Latina se mantendría estable, con un crecimiento en torno al 2,4 % este año. La región, aunque no ajena a los efectos globales, muestra una relativa resiliencia frente a las turbulencias externas.
La guerra en Oriente Medio sigue siendo un factor clave de incertidumbre que frena la inversión y el comercio internacional, pese a los avances tecnológicos.
El impacto en las economías emergentes
El FMI destacó que las economías emergentes, incluidas las de América Latina, enfrentan desafíos adicionales como la volatilidad de los precios de las materias primas y el endurecimiento de las condiciones financieras globales. No obstante, la proyección para la región se mantiene dentro de rangos moderados.
El informe también señala que la inflación global continúa cediendo lentamente, aunque persisten riesgos al alza derivados de los costos energéticos y las disrupciones en las cadenas de suministro.