Mónica Mina Mulato creció entre el fogón y la leña, aprendiendo la sazón que heredó de su abuela, madre y tías, mujeres vallecaucanas que durante años cocinaron para comunidades, especialmente para corteros de caña. Su infancia en Chocosito, corregimiento del Florida, estuvo impregnada por esos aromas y sabores, y tras la enfermedad de su madre a los 11 años, la cocina se convirtió en una necesidad y un acto de fortaleza femenina.
“Ver a mi mamá cocinar en medio de la enfermedad me enseñó la fortaleza que tenemos las mujeres. Ese ejemplo es el que me guía todos los días”, afirma Mónica Mina.
Desde su restaurante en el barrio El Porvenir en Cali, Mónica utiliza la cocina como plataforma de resistencia cultural. Su plato emblemático, el sancocho de pata de res, condensa siglos de historia y simboliza la resistencia desde la esclavitud hasta la libertad, llamando a preservar la identidad propia.
Por su parte, Diana Castro Murillo, una joven cocinera de 25 años, representa una nueva generación que combina tradición y formación académica en gastronomía. Hija de la cocinera Basilia Murillo, su experiencia en el Festival Petronio Álvarez y su formación en el Sena le han permitido enriquecer sus conocimientos para aplicarlos en la cocina del Pacífico.
“Cuando preparé el pastel chocoano por primera vez sola, estaba nerviosa, pero me dijeron que sabía igual que el de mi mamá. Ahí sentí que sí había aprendido”, comparte Diana Castro.
El encuentro 'Mi santa cocina', que se realiza del 2 al 5 de abril en el hotel Río Cali sobre el Bulevar del Río, busca visibilizar la cocina ancestral del Pacífico durante la Semana Santa, no solo como una práctica culinaria sino como un ritual espiritual y colectivo.
“La cocina en Semana Santa no es cotidiana, es ritual. Cada preparación tiene un sentido, un tiempo, una intención. Cocinar es también guardar silencio, respetar, recordar y agradecer”, explica Mónica Mina.
Jaime Rebolledo, gestor cultural y organizador del evento, destaca que la actividad busca llevar las tradiciones del Pacífico a la ciudad para que sean reconocidas, valoradas y respetadas, mostrando una forma de entender la vida desde lo espiritual y lo colectivo.
- Recreación de la tradición de los 'Siete platos', que simbolizan historia y fe más que abundancia.
- Interpretación a capela de cantos tradicionales conocidos como “pasiones”.
- Espacios de diálogo entre cocina, territorio y espiritualidad.
- Cena colectiva a 10 manos con cocineras tradicionales de distintos territorios para celebrar la memoria gastronómica.
El evento inicia con el lanzamiento del libro “Sabores de Resistencia” del chef e investigador Rey Guerrero, que aborda la cocina del Pacífico como expresión cultural y política. La clausura será una cena colaborativa que simboliza hermandad y construcción colectiva.
“Traer el Pacífico a Cali en Semana Santa es un acto de dignidad cultural. Estas prácticas no son folclor, son memoria viva”, afirma Jaime Rebolledo.
Las historias de Mónica Mina y Diana Castro reflejan dos generaciones unidas por la convicción de que la cocina no solo alimenta, sino que también cuenta quiénes somos. Mientras haya manos que enciendan el fogón, esta memoria cultural seguirá viva y en constante renovación.