Durante más de 50 años, la comunidad científica aceptó que hace unos 6 millones de años el mar Mediterráneo se secó casi por completo, formando una cuenca árida y salina. Posteriormente, se creyó que el océano Atlántico inundó repentinamente esta cuenca a través del estrecho de Gibraltar, generando una gigantesca catarata que fue la mayor inundación en la historia del planeta.
Esta teoría se popularizó gracias a expediciones como la del Glomar Challenger en 1970 y a la difusión en medios de comunicación y documentales. Sin embargo, investigaciones recientes han puesto en tela de juicio tanto la duración y magnitud de la desecación como la existencia de una megainundación repentina.
El impacto en la comunidad científica
Geólogos como Guillermo Booth Rea, de la Universidad de Granada, argumentan que la idea de una megainundación y las evidencias que la respaldan son en gran medida erróneas. En lugar de un evento catastrófico, se plantea que el Mediterráneo pudo haber mantenido una conexión parcial con el Atlántico durante todo el proceso, y que el llenado fue gradual y complejo.
Además, el supuesto canal de desagüe de esta inundación podría no haber estado ubicado en el actual estrecho de Gibraltar, lo que implica que durante décadas se ha buscado evidencia en el lugar equivocado.
Las paradojas de la crisis salina del Messiniense
La crisis salina del Messiniense, que marcó este periodo, presenta paradojas como la formación de depósitos de sal que no necesariamente implican una desecación total, sino que podrían haberse originado bajo el agua mediante procesos de precipitación química.
También se han identificado antiguos lechos fluviales y depósitos estratificados que indican fluctuaciones climáticas y cambios en los niveles del mar, con ciclos relacionados a la precesión del eje terrestre que abrieron y cerraron repetidamente la conexión con el Atlántico.
Estas evidencias sugieren que la historia del Mediterráneo durante este periodo fue dinámica y compleja, con episodios alternados de evaporación, conexión parcial con el Atlántico y variaciones en la profundidad y salinidad del mar.
Nuevos horizontes en la investigación geológica
Los estudios recientes invitan a replantear el modelo clásico de la desecación y la megainundación, proponiendo que el Mediterráneo pudo haber experimentado múltiples ciclos de vaciado y llenado, y que la apertura y cierre del estrecho de Gibraltar fue un proceso gradual y variable en el tiempo.
Este nuevo enfoque abre la puerta a una comprensión más detallada y matizada de la evolución geológica y climática de la región, destacando la necesidad de explorar áreas menos estudiadas y utilizar tecnologías avanzadas para reconstruir con mayor precisión el pasado del mar Mediterráneo.