El barril de petróleo Brent cerró la semana en 92,69 dólares, acumulando un incremento del 27,8% en siete días, impulsado por las tensiones en Oriente Próximo y el bloqueo del estrecho de Ormuz, punto estratégico para el transporte mundial de crudo y gas natural.
Los mercados bursátiles europeos sufrieron fuertes descensos a causa de la incertidumbre geopolítica y el temor a un aumento de la inflación. El Ibex 35 cayó un 7% en la semana, registrando su peor balance desde el inicio de la guerra en Ucrania, mientras que otros índices como el Dax alemán y el Cac francés también retrocedieron cerca del 7%.
El incremento en los precios del gas natural en Europa fue aún más pronunciado, con un alza del 69% en la semana, reflejando la preocupación por posibles interrupciones en el suministro energético desde la región del Golfo Pérsico.
El impacto de un conflicto prolongado en Oriente Próximo
El ministro de Energía de Qatar, Saad al-Kaabi, advirtió que una interrupción prolongada en la producción de los países exportadores del Golfo podría llevar el precio del petróleo hasta los 150 dólares por barril, superando las previsiones más pesimistas del mercado.
Con el estrecho de Ormuz bloqueado y la capacidad de almacenamiento de algunos países como Kuwait al límite, el suministro energético mundial enfrenta una presión sin precedentes, elevando la preocupación sobre la estabilidad económica global.
Repercusiones económicas y financieras globales
La combinación de altos precios energéticos y señales de debilidad económica, como la destrucción de 92.000 empleos en EE. UU. en febrero, reaviva el temor a una estanflación. Los bancos centrales, especialmente el BCE, enfrentan el desafío de contener la inflación sin frenar demasiado el crecimiento.
Los rendimientos de la deuda pública europea y estadounidense aumentaron considerablemente en la semana, reflejando expectativas de subidas en los tipos de interés debido a la inflación persistente y la incertidumbre geopolítica.
Mientras tanto, el dólar estadounidense se ha fortalecido cerca del 2%, apoyado por el alza en los precios del petróleo y la percepción de refugio ante la volatilidad de los mercados.
“Cada semana adicional de interrupción aumentaría la preocupación por la pérdida sostenida de suministro. Un bloqueo más prolongado podría llevar los precios a niveles históricamente altos”, señala Malcolm Melville, gestor de fondos de energía.
Europa observa con cautela cómo la crisis energética redefine la geografía de la incertidumbre económica global, consciente de que las repercusiones de un conflicto regional pueden sentirse en todos los rincones del planeta.