A un año de la elección de Robert Francis Prevost como sucesor del apóstol Pedro —el Papa número 267 en la historia de la Iglesia católica— se va consolidando su perfil en el sentido más literal del título pontifex, “constructor de puentes”: los del diálogo para alcanzar la paz, los que promueven la unidad, y los que alientan a la práctica de la caridad cristiana.
Una visita a las periferias para recordar la caridad
No es casual que al cumplirse el primer aniversario de su elección, cuando asumió el nombre de León XIV —el 8 de mayo de 2025—, haya realizado una breve visita pastoral a Pompeya y a Nápoles, para encontrarse en el ‘Templo de la Caridad’ con un grupo de personas en situación de desamparo que son atendidas en los centros caritativos del Santuario de Pompeya, una forma de recordar al mundo que “la fe sin obras está muerta”. Allí, en las periferias del sur de Italia —y no en el centro, en Roma—, celebró la Eucaristía durante la fiesta de la Virgen del Rosario de Pompeya, a la que se encomendó el día de su elección.
La primera exhortación apostólica: 'Dilexi te'
El amor y el cuidado de la Iglesia hacia los pobres también fue el tema de su primera exhortación apostólica, Dilexi te, que publicó el 4 de octubre, coincidiendo con el día en que la Iglesia celebra la memoria de Francisco de Asís, el santo que inspiró el pontificado de su antecesor.
El manuscrito que dio origen al documento venía siendo preparado por Francisco durante sus últimos meses de su vida. “Habiendo recibido como herencia este proyecto, me alegra hacerlo mío, añadiendo algunas reflexiones, y proponerlo al comienzo de mi pontificado, compartiendo el deseo de mi predecesor de que todos los cristianos puedan percibir la fuerte conexión que existe entre el amor de Cristo y su llamada a acercarnos a los pobres”, dijo León XIV.
La fe sin obras está muerta