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‘El proselitismo armado no favorece a una sola candidatura’: Iris Marín Ortiz / Entrevista Mauricio Reina

Entrevista ‘El proselitismo armado no favorece a una sola candidatura’: Iris Marín Ortiz / Entrevista Mauricio ReinaLa defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, o...

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Foto: La voz del país

Entrevista ‘El proselitismo armado no favorece a una sola candidatura’: Iris Marín Ortiz / Entrevista Mauricio ReinaLa defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, ofrece un punto de vista acerca de los retos y riesgos del ejercicio democrático de las elecciones.la actual defensora, Iris Marín Ortiz, se ha convertido en una voz indispensable en el debate nacional. Foto: John Jairo Pérez. El TiempoLink Mauricio Reina30.05.2026 23:29 Actualizado: 30.05.2026 23:29 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Ser defensor o defensora del Pueblo en Colombia no es fácil, y menos en un proceso electoral lleno de tensiones como el actual. La entidad juega un papel central en la defensa de los derechos de los ciudadanos, que en sus dimensiones políticas y electorales adquieren especial relevancia en la jornada de hoy, domingo 31 de mayo. Aunque muchos lamentan que la institución no tenga instrumentos legales para disciplinar funcionarios y sancionar entidades, la actual defensora, Iris Marín Ortiz, se ha convertido en una voz indispensable en el debate nacional gracias a una labor rigurosa e independiente.Armada de la autoridad que le ha dado su trabajo y el de su equipo, la Defensora se sienta frente a su interlocutor con un semblante sereno y una mirada firme, y responde las preguntas sobre los elementos que más inquietan a los colombianos que van hoy (31 de mayo)a las urnas: violencia armada, pugnacidad de las campañas y participación en política de los funcionarios públicos, empezando por el presidente Petro.¿Qué diagnóstico tienen ustedes acerca de los municipios con posible injerencia de actores armados sobre el voto de la población?Tenemos la alerta temprana electoral, que es un monitoreo de todo el país sobre los riesgos a las libertades políticas de la gente. Clasificamos el país en cinco niveles de riesgo, pero no para decir que allá no habrá elecciones o que esos territorios están perdidos, sino para llamar a una acción estatal. La situación del control de los grupos armados ha empeorado en los últimos meses. En el primer nivel teníamos 62 municipios en octubre, 69 en febrero y hoy 80. En el segundo nivel teníamos 162, luego 168 y en mayo 180. En el tercer nivel tenemos 435 municipios. La situación es crítica. Aunque seguramente tendremos una jornada relativamente tranquila, los riesgos mayores son diferentes niveles de control armado: gobernanza ilegal, restricciones a candidaturas y votantes, el proselitismo armado no favorece a un sola candidatura.Puede leer: Colombia decide este domingo 31 de mayo: así llega el país a la cita en esta primera vueltaIris Marín, durante el Día Internacional de los Derechos Humanos Foto:Archivo ¿Hay cifras del número de municipios o de votantes potenciales que tienen encima una coacción directa de los grupos ilegales?Tenemos los hechos monitoreados. No estamos hablando de algo generalizado. Es cierto que no necesariamente tenemos información de todo lo que está pasando, pero esa coacción directa es puntual. Por eso decimos que las alertas son preventivas y no predictivas. No queremos que digan que, como la Defensoría dijo que había tantos municipios, allá no habrá elecciones o no hay democracia. Es todo lo contrario: fortalezcamos el esfuerzo, hagamos seguimiento, cuidemos el día de las elecciones y miremos después cómo fueron los resultados.El Instituto de Ciencia Política calcula que en las mesas más vulnerables de los municipios más complicados puede haber unos 450.000 votos potenciales y unos 320.000 votos efectivos. ¿Esas cifras le dicen algo?Nosotros no hacemos la comparación con cantidad de votantes. En suroccidente, Cauca, Valle, Nariño, vemos dinámicas muy complejas. Uno no puede simplificar y decir que en esos municipios la gente no va a votar libremente. Nos reunimos con comunidades indígenas y ellos ven, de una parte, la presión, pero de otra una autenticidad muy grande en los procesos políticos que quieren llevar adelante. Es importante saber cuántos votos están en riesgo, pero no podemos concluir que todos esos votos no van a ser libres.El país conoció un audio que presuntamente fue grabado por un miembro de una disidencia de las Farc, diciendo que ojalá ganara el candidato Iván Cepeda. ¿La Defensoría ha identificado la veracidad de esa grabación?No tenemos facultades, competencias ni capacidad técnica para verificar la veracidad de ese audio. Pero sí lo teníamos rastreado, incluso antes de que saliera en medios. Le hemos entregado este hecho y otros de similar gravedad a la Fiscalía General de la Nación, documentados hasta el nivel de conocimiento que tenemos, porque creemos que es la Fiscalía quien tiene que aclarar estas situaciones. En la alerta temprana le pedimos al Gobierno Nacional que, a través de las mesas de conversaciones, pidiera a todos los grupos armados comprometerse a no influir en el proceso electoral. La mayoría lo hizo, incluyendo las disidencias de alias Calarcá. Los únicos que han dicho que no lo van a respetar son las disidencias de alias Mordisco. Pero esto en realidad es una pesca en río revuelto: hay muchas influencias e intereses, y las campañas usan esta información en la contienda política.¿Ustedes sienten que las demás entidades del Estado han respondido adecuadamente a las alertas tempranas de la Defensoría?Los resultados son disímiles. Hemos visto un crecimiento de la respuesta de la Fuerza Pública, pero el trabajo debe ir más allá. La simple acción puntual de la Fuerza Pública puede mitigar en lo inmediato un riesgo, pero no necesariamente genera condiciones para que no haya gobernanza de los grupos armados de manera estructural. La Fiscalía también tiene que fortalecer su respuesta y lo ha empezado a hacer en los últimos días. La coordinación del Ministerio del Interior sigue teniendo muchísimos retos. Tenemos reuniones donde cada uno dice “yo he hecho”, pero no hay realmente una acción estratégica para el territorio donde puede escalar una situación. Técnicamente, el equipo del Ministerio del Interior es muy bueno, pero vemos una debilidad enorme en la coordinación política.¿Esa debilidad del Ministerio del Interior podría caracterizarse como inacción deliberada, incapacidad o ignorancia?Diría que es una mezcla de burocratización con algo de ignorancia. No en el equipo técnico, que es buenísimo, pero esto necesita coordinar al más alto nivel una respuesta institucional. La respuesta se vuelve reuniones muy burocráticas, levantar actas, hacer matrices de Excel y no necesariamente dar una respuesta.Hablemos del Gobierno y su restricción legal para participar en política. ¿Cómo se ve desde la Defensoría la actitud del Gobierno frente al proceso electoral?Tenemos una preocupación y se la hemos planteado al Gobierno Nacional, incluso al propio Presidente de la República en una comunicación que le remitimos. Hemos monitoreado varios hechos de inadecuado comportamiento electoral del Presidente y del alto gobierno, donde una de las conductas podría ser participación en política. El hecho de que no use nombres propios ni de partidos ni candidatos no quiere decir que no sea clara y evidente su manifestación en favor de un candidato. El Presidente sacó un trino con un video de Carlos Gaviria y dijo que hubo un candidato filósofo que quiso ser presidente, y que ahora sí vamos a poder tener un filósofo presidente. Solo hay un candidato filósofo. Creo que eso le hace mucho daño a la democracia. El Presidente de la República es el garante de los derechos de todos los colombianos. En un proceso electoral debe ser neutro y garantizar libremente la contienda electoral.Otro tema: ¿Con cuál candidato presidencial tiene más afinidad política para las elecciones del 31 de mayo?¿Qué respondió el presidente Petro a la carta que le mandaron advirtiendo su preocupación por todo esto?No respondió.Usted ha dicho que espera que el próximo gobierno no perciba a la Defensoría como una piedra en el zapato. ¿Siente que la actual Presidencia la percibe así?Creo que sí. La relación con el Presidente es muy lejana. Muchas veces recibimos reclamos, no directamente de él, sino de su círculo cercano, que creo que ha interpretado que la Defensoría está en la oposición política. Y no, nosotros no estamos en la política. Estamos cumpliendo nuestro trabajo. Lo que pasa es que nuestro trabajo es incómodo. Defendemos los derechos de todo el mundo y eso genera incomodidades.Mencionaba que dos campañas no firmaron el compromiso. ¿Qué campañas y cómo puede interpretarse esa negativa?La de Paloma Valencia y la de Abelardo de la Espriella. Me queda difícil explicar las razones, porque no las comparto. Lo que he entendido es que dicen que el primer responsable es el Presidente y que, si no hay garantías del Gobierno, no tendrían que comprometerse como si fuera responsabilidad suya. También han dicho que cumplen los parámetros de democracia, libertad de expresión y operan dentro de la institucionalidad. Nosotros hemos dicho que las campañas sí tienen una responsabilidad ante el país.Puede leer otra entrevista: ‘Las cosas que el gobierno dice querer cambiar no requieren una Asamblea Constituyente’ Mauricio Reina, periodista y columnista de El Tiempo Foto:Fernando Ariza Romero / EL TIEMPO ¿Qué cree que va a pasar con esta primera vuelta electoral?Creo que vamos a tener una jornada electoral sana. En general se van a poder poner las mesas. Tendremos alrededor de 2.200 funcionarios, defensores y defensoras públicas en todo el país acompañando. La organización electoral es robusta, juiciosa, tiene diferentes controles y muchos canales de denuncia. Nuestra preocupación más grande está en la coacción, el proselitismo y la influencia de grupos armados, que no podemos decir que sea tan generalizada como para poner en jaque a la democracia. Las campañas tienen una responsabilidad muy grande. Los puntos más críticos son el lenguaje ofensivo, discriminatorio, la estigmatización, la difamación y el lenguaje de odio. La discriminación de género ha sido muy grave, contra Paloma Valencia, contra Claudia López y contra Aida Quilcué.Hemos hablado de grupos armados, coacción, pérdida de autoridad del Estado, un gobierno que participa en política, campañas que no respetan las reglas. Parece que la institucionalidad democrática tiene cada vez más huecos…Aquí hay un problema de muchos niveles. El primero es que los mecanismos no son oportunos. Tengo la sensación de que cuando la gente viola la ley electoral, incluso funcionarios o candidaturas, lo hacen a sabiendas de que los controles vendrán después y serán ineficientes porque las elecciones ya habrán pasado. También hace falta un compromiso democrático de todo el país. Todos los colombianos estamos en el mismo barco, y si se hunde, nos hundimos todos. Nos falta espíritu de país, espíritu de equipo. Quien gane las elecciones será gobernante de quienes votaron por él o ella y de quienes no lo hicieron. Seguir divididos puede generar réditos para un sector, un partido o un grupo, pero no nos hace ir para el mismo lado como nación.Por su trayectoria profesional, usted es una gran conocedora de la Constitución del 91. ¿Cree que Colombia tiene que cambiar la Constitución?La Constitución del 91 es el pacto político más amplio que hemos tenido en la historia republicana de Colombia. A diferencia de las constituciones del siglo XIX, que eran constituciones que un vencedor en una guerra imponía sobre el vencido, la del 91 tuvo una asamblea constituyente. Tuvo mujeres, participaron indígenas y afrodescendientes. Creo que es el momento en que más cerca hemos estado a ese barco plural en el que cada cual mantiene su derecho a opinar, pero juntos, proyectando un país común, un lugar donde podamos vivir en paz. Las constituciones se pueden cambiar, por supuesto, pero no creo que el problema del país sea la Constitución en sí misma. El gran reto de la Constitución del 91 ha sido su cumplimiento. En todo caso, si el país decidiera cambiarla, debería hacerlo ampliando ese pacto político y no restringiéndolo de manera sectaria para sacar a unos del barco.Estos no parecen ser tiempos propicios para la concordia, para abarcar, para tener unidad en este ambiente de polarización y pugnacidad. No parecen ser tiempos propicios para promover una buena Constitución…Estamos muy polarizados. El eslogan de los estudiantes de la Séptima Papeleta era: por todo lo que nos une y en contra de lo que nos divide. No me parece que en esta coyuntura los colombianos estemos muy dispuestos a renunciar a todo lo que nos divide y a trabajar por todo lo que nos une.MAURICIO REINAEspecial para EL TIEMPO Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. 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