A principios del año 2000, Carlos Yesid Toloza Díaz salió de su casa en el barrio Mutis, en Bucaramanga, con un destino claro: llegar a Medellín en búsqueda de trabajo. Nadie en su familia imaginó que esa despedida sería la última. Desde entonces, su madre, doña Chiquinquirá, y su hermano Eduardo no volvieron a saber nada de él. Durante más de 25 años, la incertidumbre se convirtió en una herida abierta que la familia cargó en silencio.
Un hallazgo que cambió la historia
El giro en esta historia de guerra llegó de manera casi fortuita en noviembre de 2024. Eduardo Toloza, familiar de la víctima y conductor de taxi en Bucaramanga, vio un vehículo con un mensaje de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) cerca de la plaza cívica Luis Carlos Galán. Eso lo motivó a hablar con su madre y proponerle acercarse a la entidad.
En la plaza, funcionarios escucharon a doña Chiquinquirá, quien relató la historia completa de Carlos: quién era, cuándo se fue y lo último que supieron de él. Ese relato se transformó en una solicitud formal de búsqueda, acompañada de una muestra de ADN que la madre entregó con la esperanza de conocer su paradero.
La identificación después de 25 años
La muestra genética fue enviada al banco de perfiles de la UBPD, donde el cotejo permitió establecer una coincidencia con uno de los cuerpos no identificados que la Fiscalía mantenía en custodia desde 2002. La comparación confirmó que los restos de Toloza Díaz habían permanecido bajo custodia de las autoridades, tras ser víctima del conflicto armado en el municipio de Belén de los Andaquíes, Caquetá.
La entrega digna y el cierre del ciclo
Con la identidad confirmada, la UBPD organizó la entrega digna del cuerpo de Carlos en Bucaramanga, un acto acompañado por la Fiscalía y por hermanos, sobrinos, tíos y demás familiares que durante años sostuvieron la espera. Fue el cierre de un ciclo de casi 25 años de incertidumbre.
'Hoy tengo el dolor de saber que no va a volver, pero ya sé dónde está y qué le pasó. Por eso estoy muy agradecida con la Unidad de Búsqueda porque me supieron escuchar, me atendieron muy bien y pude recibir a mi hijo de nuevo', expresó doña Chiquinquirá.
Un llamado a otras familias
La historia de Carlos Yesid es un ejemplo de la labor de la UBPD, que busca a más de 136.000 desaparecidos en Colombia. En Santander, la entidad busca a más de 6.000 personas y está impulsando la estrategia de la Ruta Buscadora, que inició el 29 de julio en Barrancabermeja y continuará por el Magdalena Medio y Norte de Santander.
La Unidad invita a las familias que aún buscan a un ser querido a acercarse a sus puntos de atención, entre ellos la sede de Bucaramanga, ubicada en la calle 47 #29-65, en el edificio Leo, barrio Sotomayor.