La Bienal de Venecia anunció oficialmente el 4 de marzo la lista de países participantes en su próxima edición, que tendrá lugar del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2026. Entre los 99 países confirmados, destaca el regreso de Rusia, ausente desde 2019 debido al inicio de la guerra en Ucrania.
La ausencia rusa en las ediciones de 2022 y 2024 se debió a la renuncia pública del equipo artístico encargado, quienes protestaron contra la invasión y la situación humanitaria en Ucrania. En 2024, el pabellón ruso fue cedido a Bolivia como muestra de solidaridad.
Para 2026, la exposición rusa titulada "El árbol está enraizado en el cielo" contará con la participación de 38 artistas y estará impulsada por la Creative Union of Artists of Russia, una organización cultural ligada al gobierno ruso.
“No hay lugar para el arte cuando civiles mueren bajo el fuego de los misiles, cuando ciudadanos ucranianos se esconden en refugios y cuando los manifestantes rusos son silenciados.”
La Comisión Europea emitió un comunicado condenando la reapertura del pabellón ruso, recordando que la cultura debe promover valores democráticos y no ser utilizada como plataforma de propaganda. Además, advirtió que podrían revisarse las subvenciones europeas a la Bienal si la participación rusa continúa.
“La decisión de la Bienal no es compatible con la respuesta colectiva de la Unión Europea a la brutal agresión de Rusia.”
Por su parte, las autoridades ucranianas manifestaron su rechazo y llamaron a la comunidad cultural internacional a estar alerta ante el posible uso propagandístico de la cultura por parte de Rusia, enfatizando que la Bienal no debe ser un escenario para encubrir crímenes de guerra.
En Italia, el ministro de Cultura expresó su desacuerdo con la decisión, aunque reconoció que la organización de la Bienal actúa de forma autónoma. La primera ministra Giorgia Meloni mantiene el respaldo a las sanciones europeas, pero la inclusión de artistas rusos en eventos culturales sigue siendo un tema polémico en el país.
Esta controversia se suma a otras cancelaciones recientes en Italia, como la del concierto del director ruso Valery Gergiev en 2025, motivadas por su cercanía con el Kremlin y las críticas públicas sobre la participación de artistas vinculados al gobierno ruso.