El 23 de marzo de 2026, el Hércules C-130H matrícula 1016 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana sufrió un accidente fatal en Puerto Leguízamo, Putumayo, que dejó 69 militares muertos. Este hecho ha generado una profunda conmoción y debate político en el país, al tiempo que las autoridades continúan investigando las causas del siniestro.
A pesar de la antigüedad de estas aeronaves, algunas con más de cuarenta años de servicio, la FAC mantiene un riguroso programa de mantenimiento para asegurar su operatividad y seguridad en misiones. El avión accidentado formaba parte de una flota de 13 Hércules, dos de ellos donados por Estados Unidos en 2021.
Proceso exhaustivo de mantenimiento mayor
El mantenimiento mayor, conocido como Programmed Depot Maintenance (PDM), se realiza en las instalaciones del Comando Aéreo de Mantenimiento (CAMAN) con el apoyo de la Corporación de la Industria Aeronáutica Colombiana (CIAC). Este proceso implica el desmontaje completo de la aeronave, incluyendo la remoción de motores, tren de aterrizaje y otros componentes para una inspección detallada y reparación cuando es necesario.
- Desmontaje total de la aeronave para inspección minuciosa.
- Revisión y reparación de motores, tren de aterrizaje y sistemas críticos.
- Reinstalación de componentes tras la verificación y reparación.
- Garantía de calidad y eficiencia gracias a la experiencia de la CIAC, con más de 66 años en la industria aeronáutica colombiana.
Este mantenimiento es vital para preservar la estructura de los Hércules, los cuales soportan grandes esfuerzos durante operaciones de transporte de personal, carga, búsqueda y rescate, así como misiones tácticas de infiltración y exfiltración.
Actualmente, luego del accidente, la flota se ha reducido a 12 unidades, y se ha anunciado la salida de operación de al menos dos aviones para realizar revisiones profundas que podrían determinar su retiro definitivo, dependiendo de los resultados técnicos.
“El avión tenía condiciones para operar, es irresponsable hacer especulaciones”, afirmó el Ministerio de Defensa en respuesta a las controversias generadas tras el accidente.
Mientras la FAC continúa con las investigaciones y el proceso de entrega de los cuerpos a los familiares, el mantenimiento y la revisión constante de estas aeronaves se mantiene como un pilar fundamental para la seguridad y la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas colombianas.