Cuidar del medio ambiente y evitar que los residuos sigan contaminando el planeta se ha convertido en una prioridad para las empresas. En Santander, la entidad Enthos aplica una metodología única para transformar la basura en productos como harina, aceite y abono, y ha encontrado un aliado estratégico en el Centro Comercial Caracolí de Floridablanca.
Un plan piloto que ya da resultados
Enthos, una empresa santandereana con inversión extranjera, detectó que Caracolí realiza una adecuada separación de residuos orgánicos. En el plan piloto, que lleva tres meses, se recogen 14 toneladas mensuales de desechos, que se almacenan en un cuarto frío y luego se procesan en la planta de bioconversión. El resultado: 280 kilos de aceite, 700 kilos de harina y 240 kilos de abono al mes, materiales que antes terminaban en el relleno sanitario de El Carrasco, colapsado desde hace años.
Son transformados mediante bioconversión en harina de proteína animal, aceites de alta calidad para la industria de alimentos y fertilizantes naturales gracias al uso de larvas de mosca soldado-negra, una tecnología reconocida internacionalmente por su eficiencia en el aprovechamiento sostenible de residuos.
Así lo explicó María Alejandra Rosillo, Center Manager de Parque Caracolí. Además, con esta conversión se evita la emisión de aproximadamente 32 toneladas de CO₂ cada mes.
El proceso con la mosca soldado-negra
El gerente general de Enthos, Luis Fernando Méndez, detalló que la planta es la más grande de Latinoamérica dedicada a la economía circular y bioconversión de residuos orgánicos. Sobre el proceso, explicó que la mosca soldado-negra se utiliza en estado de larva: “Se pone en las canastas, dura tres días como huevito, luego 15 días comiendo residuos orgánicos. Esa larva, antes de que se convierta en mosca, la usamos para hacer harina y aceite. Lo que ella consume y excreta es un abono orgánico muy bueno porque no tiene ningún químico. Dejamos algunas vivas para continuar el ciclo y que se reproduzcan”.
Un modelo que puede replicarse
María Alejandra Rosillo concluyó que este plan piloto “representa una oportunidad para transformar nuestros residuos en recursos, reducir nuestro impacto ambiental y liderar desde Santander soluciones reales para las ciudades y las comunidades”. El rendimiento del proceso es del 2 % en aceite, 5 % en harina y 16 % en abono de la materia prima orgánica.