La televisión de antes era esa de verla, conversarla y meterla a la mente cultural. Ahora, hay que hacer televisión efímera y olvidable, pero generadora de ruido digital. No importa la tele, ni los medios, importa la farándula, el escándalo y el chisme que se genere. Por eso, los concursos 'realities' son los programas que dominan.
Una historia de farsa y espectáculo
La farándula es la conversación social que se hace desde la farsa del espectáculo. La farándula y la farsa comparten un origen histórico en el teatro ambulante del siglo XVI, ambas nacen de la idea de interpretar un papel o fingir una situación frente a un público.
En el mundo mediático y digital, la farándula se hace de los chismes, lo superficial, las apariencias, el entretenimiento y el espectáculo. La clave está en que habla del “mundo de los famosos”, sus fiestas y vidas personales. Y para ser farándulo uno tiene que tener viralidad y generar controversia digital.
El personaje nace en la tele, pero vive en las redes
La televisión es, ahora, un complemento: el personaje nace en la tele y para convertirse en fenómeno, su vida y escándalos juegan en las redes, allí polemiza, se viraliza y se siente una estrella.
Tal vez por eso, lo más importante es construir ese personaje, esa marca digital; ya no importa eso de ser un buen periodista, o un recursivo presentador o un gran actor o actriz. Dime cuántos seguidores tienes, que tan viral eres, que tan polémico sos… y te diré que tan show eres.
El éxito de los realities: la fama exprés
Este fenómeno de buscar seguidores y ser viral es lo que ha llevado al éxito de los concursos de 'realities'. Se va allí para ver si se logra viralizar, tener seguidores, y así lograr un contrato futuro. A eso van los chefs, los actores, los cantantes, los buscadores del éxito exprés.
Los concursos 'realities' son los ganadores porque se supone que a esos programas van los seres reales. Luego, todo lo que hagan o digan ayuda a construir perfiles virales y tener seguidores.
El talento ya no se mide por el oficio, sino por los seguidores
Ya no se contrata periodistas, actores, presentadores por su talento sino por el numero de seguidores: ese es el marcador de capacidad, ya que eso demuestra su potencial de viralizar.
En este contexto, las telenovelas y series no logran “vender” el ruido digital, por eso, los canales prefieren hacer periodismo de activismo político que gana polémica y busca viralidad o concursos realities donde los participantes se la juegan toda por ganar “la fama”.
Somos la farándula: el espejo de nuestros dioses
La farándula es, así, el cielo de nuestros dioses, esos donde nos reflejamos como sociedad, esas vidas de las que hablamos como si fueran nuestras. Ellos y ellas nos representan, expresan y significan.
Somos Julito, Vélez y Peláez; somos Betty, Pedro el escamoso y La reina del Flow; somos Wescol y la Fadul; somos 'shakiros', Karol G, J Balvin y silvestres; somos James, Juanfer y Díaz; todos somos Vicky…esos personajes son nuestra farándula; esos dioses exitosos del yopitalismo; esos que significan porque en sus vidas es donde nos vemos para aspirar y chismiar a ser colombiches.
ÓMAR RINCÓN- PARA EL TIEMPO