Mientras la administración de Donald Trump endurece la inmigración legal y reduce drásticamente los flujos de entrada al país, un fenómeno silencioso comienza a preocupar cada vez más a economistas y empresarios: el país, y a un ritmo acelerado, se está quedando sin trabajadores.
Un mercado laboral en crisis silenciosa
De acuerdo con las últimas estadísticas laborales, divulgadas recientemente por el mismo gobierno, la tasa de participación laboral cayó en junio al 61,5 por ciento, el nivel más bajo desde marzo de 2021 y, si se excluyen los años de la pandemia, el menor registrado desde 1976. Es decir, el nivel más bajo en 50 años.
El indicador mide el porcentaje de la población adulta que trabaja o busca activamente empleo y suele ofrecer una imagen más completa del mercado laboral que la cifra de desempleo, que actualmente se ubica en 4,2 por ciento.
La paradoja de los estados pro-Trump
La inmigración podría tener su mayor impacto económico en los lugares que actualmente reciben menos inmigrantes. Precisamente, los estados que más apoyan al presidente Trump son los que más necesitan mano de obra extranjera para mantener sus sectores productivos, desde la agricultura hasta la manufactura.
- La participación laboral cayó al 61,5 % en junio, el nivel más bajo desde 1976.
- El desempleo se mantiene en 4,2 %, pero no refleja la falta de trabajadores disponibles.
- Los estados con mayor apoyo a Trump dependen más de la inmigración para cubrir vacantes.
- Economistas advierten que será cada vez más difícil reemplazar la fuerza de trabajo.
La inmigración podría tener su mayor impacto económico en los lugares que actualmente reciben menos inmigrantes.
Este fenómeno plantea un desafío directo a las políticas migratorias restrictivas de la administración actual, que buscan reducir los flujos de entrada en un momento en que la economía estadounidense más los necesita.