El detonante de la tensión
Las protestas del miércoles y jueves en inmediaciones de la Universidad Pedagógica Nacional, en la calle 76 con avenida Caracas, derivaron en bloqueos, enfrentamientos y daños contra la infraestructura de TransMilenio. Según la empresa, más de 103.900 usuarios resultaron afectados y el servicio troncal sobre la Caracas se interrumpió durante cerca de dos horas en hora pico. También se reportaron afectaciones en los corredores NQS, Norte y Caracas Sur, así como grafitis en cámaras, señalización y puertas de la estación Calle 76.
La versión del rector: agresiones y represión
El rector Helberth Augusto Choachí González denunció presuntas agresiones de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO) contra estudiantes y miembros de la rectoría que acompañaban una manifestación pacífica. En una conversación telefónica conocida tras los enfrentamientos, Choachí expresó: “Nos están agrediendo. No, secretario, eso no es posible. Son esos estudiantes, nos están agrediendo. Pasó en Suba, nos agredieron. Pasó ahora, nos agredieron”.
El rector aseguró que el equipo directivo fue empujado y atacado mientras verificaban una jornada que incluía actividades culturales y protestas con tambores. Calificó la respuesta de las autoridades como una “acción desmedida” y sostuvo que hubo una intención directa de causar lesiones. Además, afirmó que existe una “sistematicidad” contra los jóvenes y denunció que dos estudiantes fueron agredidos en estaciones de TransMilenio durante la mañana del jueves.
La respuesta del Distrito: vandalismo planeado
El secretario de Seguridad de Bogotá, César Restrepo, rechazó las declaraciones del rector y aseguró que las autoridades tenían información previa sobre planes para atacar la estación de TransMilenio de la calle 76. Según Restrepo, el 5 de mayo se recibió información de que dentro de la universidad un grupo de individuos coordinaba acciones para “quemar la estación y destruirla”.
Recibimos información a las horas de la mañana que dentro de la Universidad Pedagógica un grupo de individuos estaba haciendo las coordinaciones para en las horas de la tarde salir a quemar la estación y destruirla.
Restrepo señaló que los responsables portaban combustible, artefactos explosivos improvisados y elementos contundentes, y cuestionó cómo ingresaron esos elementos a la universidad. “¿Cómo se entra combustible a una universidad? ¿Cómo se arman artefactos explosivos? ¿Cómo se hacen reuniones?”, se preguntó. El funcionario insistió en que no se permitirán ataques contra la infraestructura pública ni contra la ciudadanía.
El llamado a no estigmatizar
El secretario de Gobierno, Gustavo Quintero, pidió no dejarse llevar por “narrativas falsas” y defendió la actuación de las autoridades. Afirmó que no se trató de una acción contra la Universidad Pedagógica ni contra su comunidad educativa, e hizo un llamado a la no estigmatización. Quintero sostuvo que Bogotá protege la protesta pacífica, pero actúa con firmeza frente a quienes usan la violencia para intimidar y afectar a millones de ciudadanos.
Reacciones desde el Gobierno Nacional
El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, cuestionó la actuación de la Alcaldía y expresó respaldo a la comunidad universitaria. “Esta desviada versión del Nuevo Liberalismo se parece cada vez más al uribismo”, escribió. Sanguino manifestó su “profundo rechazo” a lo ocurrido con el rector y la Universidad Pedagógica, y afirmó que “Colombia ha avanzado mucho en proteger la universidad pública y desestigmatizar la protesta pacífica”.
Un debate que sigue abierto
Los hechos reabrieron el debate sobre los límites entre protesta y vandalismo, el uso de la fuerza en entornos universitarios y la seguridad en el sistema de transporte público de Bogotá. Mientras continúan las versiones enfrentadas, la comunidad universitaria y el Distrito mantienen posturas irreconciliables.