Hay artistas que construyen una carrera y hay otros que la viven. David Bisbal pertenece sin duda a la segunda categoría. Desde que irrumpió en la escena musical en 2002 como finalista de Operación Triunfo, el talent show que lo lanzó al estrellato en España y en toda Hispanoamérica, el cantante almeriense no ha parado. Más de 20 años de carrera en solitario, millones de discos vendidos, giras por cinco continentes y una voz que, lejos de desgastarse con el tiempo, ha ganado en matices, profundidad y carácter.
Un álbum que nació de la espera
El álbum 'Eternos' cuenta con sencillos de la época dorada del pop romántico en español, interpretadas con banda en vivo e instrumentación analógica. Bisbal confiesa que este proyecto lo esperó durante diez años, un tiempo que le permitió madurar la idea y encontrar el momento perfecto para rendir homenaje a esas canciones que marcaron una generación.
La conexión con el público: más allá de los rankings
Con canciones como Ave María, Corazón latino, Dígale o Mi princesa, Bisbal construyó una relación con su público que va mucho más allá de los rankings y las plataformas. Es una conexión que se sostiene en los conciertos, en las generaciones que lo han acompañado desde el principio y en las nuevas que lo descubren. Esa fidelidad, ganada con trabajo y con una honestidad artística que muy pocos se permiten en la industria, es quizás su mayor logro.
La fidelidad del público se gana con trabajo y con una honestidad artística que muy pocos se permiten en la industria.