Un evento que pierde su esencia popular
Los mundiales se han transformado en eventos exclusivos para millonarios. La inauguración en Estados Unidos, con once ciudades sede, genera distancias siderales que rompen con la tradición de concentrar el evento en un solo lugar, como ocurría en Olimpia.
A Estados Unidos habría que concederle desde ahora el Mundial del 2326. Para asegurarse de que por trescientos años no vuelva a albergarlo.
El fútbol y el dinero: una relación incómoda
Todo es carísimo en EE. UU. El desmesurado afán recaudador le quita al fútbol su esencia popular. De cada diez noticias del torneo, la mitad tiene que ver con dinero: entradas, derechos de transmisión, ingresos corporativos. Gianni Infantino, presidente de la Fifa, es el principal impulsor de esta tendencia.
- La Fifa espera embolsar 9.000 millones de dólares.
- El Fan Fest, antes gratuito, ahora cuesta entre 10 y 12,50 dólares en Nueva York y Los Ángeles.
- Las críticas europeas son descomunales, aunque Europa también tiene sus problemas de seguridad en eventos deportivos.
Un torneo de largo aliento con múltiples aspirantes
Serán 104 partidos en 39 días. El que llegue con mayor frescura física hará diferencia. Las selecciones con componente afro podrían prevalecer. Además del favoritismo de España y Francia, hay aspirantes de nivel B como Portugal, Noruega, Marruecos, Japón, Senegal, Bélgica, Costa de Marfil, Colombia, Ecuador y Uruguay.
Todas las selecciones han perdido el miedo a los grandes. Lo demostró Arabia Saudita en 2022 venciendo a Argentina con autoridad.
México: un anfitrión eficiente, pero con un inicio discreto
El estadio Azteca, que albergó tres mundiales (1970, 1986 y 2026), es un ícono. México tiene tradición de organizador eficiente, pero en el campo le costó vencer a Sudáfrica. Con 48 selecciones, los duelos buenos vendrán a partir de la siguiente fase.
En Inglaterra 1966 pagábamos 1 libra la entrada para ver Brasil-Portugal. Acá valen 800 o 1.000 dólares partidos de eliminatoria.