Tras meses de inconformidad en el Huila, un fallo de tutela emitido por el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Neiva frenó la entrega de 49.000 hectáreas del Parque Nacional Natural Puracé por parte de la Agencia Nacional de Tierras (ANT). Esta medida buscaba ampliar los resguardos indígenas Kokonuco y Yanacona de Paletará en el Cauca, pero generó rechazo en autoridades indígenas y alcaldes del Huila.
El impacto en la comunidad y el entorno natural
Las tierras afectadas incluyen zonas de reserva, sitios sagrados y áreas de riqueza natural en municipios como San Agustín, Isnos, La Argentina y Saladoblanco. Se teme que la ampliación del resguardo provoque deforestación, explotación minera y afectación a fuentes hídricas, especialmente en la zona alta del macizo colombiano donde nacen importantes ríos.
“El fallo ratifica la necesidad de garantizar la consulta previa, el debido proceso y proteger la integridad cultural y espiritual de las comunidades indígenas del Huila”, afirmó Yulieth Cristina Cortes, directora del departamento jurídico del gobierno departamental.
El juez ordenó a la ANT resolver las oposiciones presentadas, realizar una visita técnica interétnica y adelantar un proceso obligatorio de consulta previa con las comunidades y autoridades territoriales antes de cualquier decisión sobre las tierras.
Preocupación por otras áreas protegidas en el Huila
Aunque el fallo detuvo la entrega en Puracé, persiste la preocupación por otras tierras de vocación ambiental que la ANT ha entregado en el departamento. La Corporación Autónoma Regional del Huila (CAM) indicó que el 80 % de estas tierras corresponden a zonas protegidas o de baja capacidad productiva.
El director de la CAM, Camilo Agudelo, confirmó que presentaron una acción popular contra la entrega de predios que se traslapan con el Parque Natural Regional Cerro Páramo de Miraflores y otras áreas como la Serranía de las Minas y el Corredor Biológico.
“Respaldamos la reforma agraria, pero debe respetar el ordenamiento territorial y proteger los ecosistemas, evitando adquirir tierras sin capacidad productiva ni disponibilidad de agua”, señaló Agudelo.
Hasta el momento se han adquirido en el Huila al menos ocho predios en zonas de reserva o protección, sumando cerca de mil hectáreas, lo que genera conflictos ambientales y pone en riesgo la seguridad alimentaria y los recursos naturales de la región.