Salud

Genética, infancia y circuitos cerebrales: la clave para entender la adicción

Estudios recientes revelan que predisposiciones genéticas y experiencias tempranas influyen en la vulnerabilidad a la adicción, desmontando mitos sobre la fuerza de voluntad.

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Foto: La voz del país

La adicción no es un problema de falta de voluntad ni un simple vicio, sino un trastorno mental complejo influenciado por factores genéticos, experiencias en la infancia y diferencias en los circuitos cerebrales. A pesar de la evidencia científica, persiste la creencia errónea de que las personas adictas eligen libremente su condición.

Un caso que refleja una realidad común

Juan, miembro de Asepadual, comparte la historia de su hijo, quien comenzó a consumir cannabis a los 15 años y ha enfrentado múltiples hospitalizaciones por trastornos psiquiátricos y adicción. A lo largo de su proceso, ha escuchado repetidamente que su hijo carece de voluntad para superar su adicción, una afirmación que refleja la desinformación social sobre esta enfermedad.

Evidencia científica sobre la predisposición a la adicción

Investigaciones con resonancias magnéticas en casi 10.000 adolescentes han identificado características neuroanatómicas presentes desde los 9 a 11 años que se asocian con un mayor riesgo de consumo temprano de sustancias. Estas incluyen un córtex prefrontal más delgado, vinculado al control de impulsos y toma de decisiones, y un mayor volumen subcortical relacionado con la búsqueda de sensaciones y reactividad emocional.

Estos marcadores son probabilísticos y no determinan de forma definitiva quién desarrollará adicción, pero aportan una comprensión profunda sobre la vulnerabilidad individual.

Diferencias según el género y patrones cerebrales

Un estudio reciente en Nature Mental Health señala que niños con antecedentes familiares de consumo presentan patrones cerebrales distintivos que varían entre niñas y niños, lo que podría explicar las diferentes trayectorias hacia la adicción, donde las niñas podrían tener más dificultad para detenerse y los niños para moderar conductas riesgosas.

La importancia de políticas basadas en evidencia

Expertos como Néstor Szerman y Celso Arango enfatizan que la prevención y el tratamiento deben sustentarse en evidencia científica y no en prejuicios o valores morales. Recomiendan identificar a jóvenes con alto riesgo a través de antecedentes familiares y trastornos mentales asociados para ofrecer intervenciones tempranas y coordinadas.

Actualmente, la tecnología y los escáneres cerebrales no están al alcance para la prevención masiva, pero la integración de servicios de salud mental y adicciones es crucial para mejorar la atención y evitar barreras de acceso.

El impacto en la comunidad y la necesidad de apoyo profesional

Juan concluye que el sistema de apoyo falla y que la lucha contra la adicción no es cuestión de voluntad sino de contar con ayuda profesional organizada y coordinada. La desestigmatización y el reconocimiento de la adicción como enfermedad mental son fundamentales para mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.

La voz del país

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