Después de casi una década de procesos judiciales, participación ciudadana y concertación con las comunidades, el Gobierno Nacional oficializó la delimitación participativa del complejo de páramos Cruz Verde–Sumapaz, considerado el más grande del mundo. La medida quedó establecida mediante la Resolución 0960 de 2026, con la que se protegen 314.706 hectáreas distribuidas entre Bogotá y los departamentos de Cundinamarca, Meta y Huila, en una decisión que busca garantizar la conservación de uno de los ecosistemas más importantes para el abastecimiento de agua y la biodiversidad del país.
Un proceso de participación sin precedentes
La resolución, firmada por la ministra (e) de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Irene Vélez Torres, da cumplimiento a lo ordenado por el Juzgado 40 y al procedimiento definido por la Corte Constitucional en la Sentencia T-361 de 2017, que exigía que la delimitación del páramo se construyera mediante un proceso amplio de participación ciudadana.
El Ministerio de Ambiente destacó que la resolución es el resultado de uno de los procesos de participación más amplios adelantados para la delimitación de un páramo en Colombia. En total se desarrollaron 280 espacios de diálogo y concertación con la intervención de más de 3.300 personas. Según la cartera ambiental, durante la fase de consulta, realizada entre mayo de 2024 y octubre de 2025, se efectuaron 72 reuniones virtuales y 56 encuentros presenciales, además de recibirse 3.190 aportes de las comunidades. Posteriormente, en la etapa de concertación participaron cerca de 3.000 personas, 164 organizaciones sociales y comunitarias y 183 Juntas de Acción Comunal.
Reconocimiento al campesinado y prohibición de minería
Uno de los aspectos centrales de la resolución es que reconoce la existencia de actividades agropecuarias dentro del área delimitada, al tiempo que ratifica la prohibición de desarrollar minería, así como actividades de exploración y explotación de hidrocarburos. También establece que las autoridades ambientales dispondrán de tres años para definir la zonificación y el régimen de usos, con criterios de conservación, restauración y manejo sostenible.
Además de otorgar plena validez jurídica a la delimitación, el acto administrativo ordena a las autoridades ambientales formular e implementar un Plan de Manejo Ambiental en un plazo máximo de cuatro años. Ese instrumento deberá incorporar un enfoque de gobernanza ambiental, justicia socioambiental y reconocer al campesinado como sujeto de especial protección constitucional.
El impacto en la comunidad y el territorio
La delimitación abarca territorios de 25 municipios: Arbeláez, Cabrera, Cáqueza, Chipaque, Choachí, Fosca, Guayabetal, Gutiérrez, La Calera, Pasca, San Bernardo, Sibaté, Soacha, Ubaque, Une y Venecia, en Cundinamarca; Colombia, en Huila; Acacías, Cubarral, El Castillo, Guamal, Lejanías, Mesetas y Uribe, en Meta. También comprende las localidades bogotanas de Chapinero, Santa Fe, San Cristóbal, Usme, Sumapaz, Ciudad Bolívar y Usaquén.
La ministra Irene Vélez aseguró que la resolución constituye un hito para la protección de los páramos del país porque, además de cumplir con la sentencia de la Corte Constitucional, incorpora el conocimiento y la participación de las comunidades campesinas, indígenas y periurbanas que habitan el territorio. En el mismo sentido, representantes de la Coordinadora Regional Campesina del Sumapaz señalaron que la delimitación reconoce la relación histórica de las comunidades con el páramo y el papel que han desempeñado durante décadas en la defensa de ese ecosistema.
Un ecosistema vital para el agua y la biodiversidad
El complejo Cruz Verde–Sumapaz tiene una extensión total cercana a las 315.066 hectáreas e integra los páramos de Cruz Verde, Las Ánimas, Las Mercedes, El Cedral, Andabobos, Clarín, El Cajón y Los Tambos de Colorado, entre otros. Su importancia trasciende la conservación ambiental: abastece de agua a 16 acueductos veredales que benefician aproximadamente a 16.000 usuarios de Usme, Ciudad Bolívar y Soacha, además de suministrar agua a 3.347 familias del municipio de Pasca y alimentar distritos de riego en Cundinamarca, Meta y Huila. También cumple un papel determinante en la regulación del clima y en el sostenimiento de la generación hidroeléctrica.
En materia de biodiversidad, el complejo alberga 670 especies de plantas vasculares, cifra que asciende a 860 especies al incluir musgos, líquenes y hepáticas. Allí también se han identificado 98 especies endémicas de plantas y una alta diversidad de fauna, con presencia del 17 % de los mamíferos registrados en Colombia, el 51 % de las aves restringidas a ecosistemas de páramo, el 18 % de los anfibios de alta montaña, además de reptiles e invertebrados. De hecho, es considerado el páramo con mayor riqueza específica de invertebrados de la Cordillera Oriental.
La conectividad ecológica del complejo también se fortalece mediante dos corredores estratégicos: Sumapaz–Picachos, que enlaza la cordillera de Los Picachos con la transición andino-amazónica, y Sumapaz–Cerros Orientales–Chingaza, que conecta bosques riparios con ecosistemas de páramo en la cuenca del río Blanco.