El Gobierno de Donald Trump ha lanzado una ofensiva sin precedentes para revocar la ciudadanía estadounidense a cientos de personas nacidas fuera del país. Esta medida forma parte de una estrategia más amplia para combatir lo que consideran fraudes en el sistema migratorio.
Según NBC News, expertos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) están desplegados en diversas oficinas nacionales para identificar entre 100 y 200 casos potenciales cada mes. Estos casos son posteriormente enviados al Departamento de Justicia para iniciar procesos legales de desnaturalización.
El periódico The New York Times reveló que actualmente el Departamento de Justicia ha comenzado el proceso para revocar la ciudadanía a más de 350 personas. Esta acción representa un endurecimiento significativo en las políticas migratorias implementadas durante la administración Trump.
El presidente Trump enfatizó la necesidad de controlar rigurosamente las solicitudes de visa para mantener la integridad del sistema migratorio.
Esta ofensiva ha generado un impacto considerable en la comunidad afectada, dado que implica la pérdida de derechos y la incertidumbre legal para quienes han obtenido su nacionalidad bajo circunstancias cuestionadas.