Un corredor que se convirtió en trampa mortal
El pasado 30 de julio, hombres armados con fusiles asesinaron a tres ciclistas que transitaban por el corredor entre Silvia y Totoró, en el oriente del Cauca. Las víctimas eran militares retirados, y el hecho ha encendido todas las alarmas en una región que ya soporta una presión constante por parte de grupos armados.
El impacto en la comunidad y la economía
Los gremios del Cauca han revelado que la situación va más allá de los asesinatos: los robos, secuestros y bloqueos en vías como la Panamericana afectan directamente el comercio, el turismo y la movilidad de los habitantes. Cada cierre de carretera representa pérdidas millonarias y un golpe a la confianza de los inversionistas.
- Robos constantes a transportadores y viajeros en las principales rutas.
- Secuestros que mantienen en zozobra a la población y a los visitantes.
- Bloqueos que paralizan la economía local y el transporte de mercancías.
- La amenaza del volcán Puracé, que se suma a la crisis humanitaria.
Lo que dicen los gremios
No podemos seguir así. Necesitamos presencia del Estado y acciones contundentes para recuperar la seguridad en las carreteras y en los municipios. Cada día que pasa, la situación se vuelve más insostenible.
Los líderes gremiales insisten en que la respuesta no puede limitarse a operativos militares, sino que debe incluir inversión social y desarrollo en las zonas más afectadas. Mientras tanto, las comunidades siguen exigiendo verdad y justicia por los crímenes que han marcado a la región.