El Ejército iraní emitió una contundente advertencia luego del bombardeo estadounidense al puente B1, el más largo de Oriente Medio en construcción, ubicado en Karaj, provincia de Alborz. Este ataque aéreo causó la muerte de al menos ocho civiles y dejó cerca de un centenar de heridos.
El teniente coronel Ebrahim Zolfaqari, portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, declaró que cualquier agresión contra infraestructuras como puentes, centrales eléctricas o instalaciones energéticas iraníes provocará represalias mucho más devastadoras que las anteriores, dirigidas no solo contra Estados Unidos e Israel, sino también contra sus aliados y países que albergan bases estadounidenses.
"Los países que albergan bases de EE. UU. deben obligar a las fuerzas estadounidenses a retirarse si quieren mantenerse a salvo", afirmó Zolfaqari, enfatizando la gravedad de la respuesta iraní.
El ataque se produjo en medio de la celebración del 'Día de la Naturaleza' en Irán, lo que ha aumentado la indignación en la población y en las autoridades. El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, publicó en su cuenta oficial en X que estos ataques contra infraestructuras civiles no doblegarán la voluntad iraní.
Este incidente marca un nuevo capítulo en la escalada de tensiones entre Irán y Estados Unidos, con amenazas que podrían afectar la estabilidad en toda la región del Medio Oriente.