Un operativo sin precedentes en Nariño ha dejado a más de 200 familias viviendo un verdadero 'viacrucis' tras ser desplazadas por la disputa violenta entre grupos armados ilegales que controlan rutas de drogas en la región.
Estas familias se encuentran refugiadas en una residencia estudiantil y en viviendas particulares del corregimiento de Sidón y en el casco urbano del municipio de Cumbitara, en el norte del departamento.
La Defensoría del Pueblo, junto con el gobernador de Nariño, han lanzado una voz de alerta para visibilizar esta crisis humanitaria que se agrava por el aumento del conflicto armado en la zona.
El desplazamiento forzado es uno de los problemas más recurrentes que enfrentan los habitantes de Nariño, afectando gravemente la estabilidad y seguridad de las comunidades locales.
“Es urgente implementar medidas de protección y asistencia para estas familias que han perdido sus hogares y su tranquilidad debido a la violencia”, afirmaron autoridades locales.