La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, inicialmente concebida como una operación rápida para debilitar el régimen de Teherán, revela una complejidad mayor. La respuesta iraní ha obligado a replantear la expectativa de una victoria rápida, planteando una confrontación prolongada e incierta.
Las amenazas iraníes de cerrar el estrecho de Ormuz y los ataques a embarcaciones han provocado un aumento del precio del crudo por encima de los 100 dólares, elevando el riesgo de una crisis energética global que afecta el comercio mundial.
Donald Trump libra una costosa guerra contra Irán que golpea al comercio global.
Este escenario no solo impacta en el frente militar sino también en la economía global, donde el aumento de los precios del petróleo y la incertidumbre en el suministro energético generan preocupación por una posible escalada con consecuencias imprevisibles.