La selección italiana de fútbol vive uno de sus momentos más difíciles luego de quedar fuera del Mundial 2026 por tercera vez consecutiva. La derrota en los penales contra Bosnia-Herzegovina en el repechaje marcó un nuevo capítulo de crisis para la cuatro veces campeona del mundo.
Gennaro Gattuso, exjugador emblemático del Milan y flamante entrenador de la 'Nazionale' desde junio del año pasado, presentó su renuncia tras asumir la responsabilidad por la eliminación. Su salida se suma a la del presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Gabriele Gravina, y del mánager Gianluigi Buffon, en medio de una profunda reconstrucción del fútbol italiano.
"Un honor haber podido dirigir a la selección nacional, gracias a todos los italianos por no haber dejado nunca de mostrar su cariño", expresó Gattuso en su comunicado oficial.
Los números de Gattuso en su gestión son alentadores en cuanto a resultados: seis victorias, una derrota y un empate en ocho partidos oficiales, con 22 goles anotados y 10 recibidos. Sin embargo, la falta de eficacia en momentos decisivos, como en la tanda de penales ante Bosnia, terminó por condenar al equipo.
La Federación Italiana de Fútbol no anunciará un nuevo seleccionador hasta después de la elección del próximo presidente, prevista para el 22 de junio. Mientras tanto, un director técnico interino liderará al equipo en el amistoso contra Grecia en junio.
Entre los nombres que suenan con fuerza para tomar el mando de la selección están Roberto Mancini, campeón de la Eurocopa 2020 con Italia, y Antonio Conte, reconocido por su carácter y experiencia en el fútbol internacional.
El ministro de Deportes de Italia, Andrea Abodi, ha declarado que es urgente una reconstrucción total del fútbol nacional, empezando por cambios en la cúpula de la Federación tras el fracaso histórico de no clasificar al Mundial, que por primera vez contará con 48 selecciones.