El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) debido a una bronconeumonía bacteriana bilateral. El diagnóstico se confirmó luego de que presentara escalofríos y vómitos en la madrugada del viernes, mientras se encontraba recluido en una prisión en Brasilia.
Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años por intento de golpe de Estado, fue trasladado al hospital DF Star de Brasilia para recibir atención especializada. Su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, informó en una rueda de prensa que la bronconeumonía se desarrolló como consecuencia de una broncoaspiración que produjo acumulación de líquido en sus pulmones.
“Su salud sigue empeorando y no hay previsión de alta médica,” declaró Flávio Bolsonaro desde las afueras del centro hospitalario.
La policía de Brasil rechazó recientemente la solicitud de prisión domiciliaria presentada por Bolsonaro por razones humanitarias, argumentando que aunque su estado de salud se ha deteriorado, no cumple con los criterios para cambiar su régimen penitenciario.
El impacto en la comunidad internacional
La hospitalización de Jair Bolsonaro ha despertado preocupación en el ámbito político y social, dado su perfil como líder de la ultraderecha brasileña y la relevancia de su figura en la región. Las autoridades y seguidores están atentos a su evolución médica y las posibles repercusiones políticas.