El primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, declaró el viernes que descarta dimitir, pese a los "duros" resultados en las elecciones locales para su partido, que sufrió una importante pérdida de escaños, registrándose un fuerte avance de la formación antiinmigración Reform UK.
Para el partido de Starmer, los resultados fueron más dolorosos con la pérdida del poder en el Parlamento de Gales, por primera vez desde la descentralización en 1999, en unas elecciones autonómicas ganadas por el partido nacionalista de izquierdas Plaid Cymru.
Un golpe histórico en Gales
La derrota en Gales representa un punto de inflexión para el laborismo, que había mantenido el control del Parlamento galés desde su creación. El avance de Plaid Cymru y el crecimiento de Reform UK en el resto del país reflejan un descontento creciente con la gestión de Starmer.
Estos resultados son duros, pero no renunciaré. Seguiré trabajando por el país y por recuperar la confianza de los ciudadanos.
El primer ministro enfrenta ahora el desafío de recomponer la unidad de su partido y frenar el avance de la ultraderecha, mientras se prepara para las próximas elecciones generales previstas para 2029.