Paloma Valencia, candidata de la derecha en las elecciones presidenciales de Colombia, sorprendió al elegir a Juan Daniel Oviedo como su fórmula vicepresidencial, buscando atraer el voto de centro para fortalecer su campaña. Sin embargo, esta alianza ha generado un terremoto político debido a las marcadas diferencias ideológicas entre ambos.
Mientras Valencia es una conservadora firme, opuesta al acuerdo de paz de 2016 y defensora de la familia tradicional, Oviedo es abiertamente gay, apoya las familias diversas y defiende el tratado de paz con las FARC. Estas posturas contrastantes han generado rechazo y cuestionamientos dentro del Centro Democrático, el partido uribista.
Reacciones internas y críticas en el uribismo
La senadora María Fernanda Cabal ha sido una de las críticas más duras, señalando que la elección de Oviedo ha tenido un costo político y que su base electoral uribista debería sentirse priorizada. Otros miembros del partido, como Josías Fiesco y Daniel Briceño, aunque sorprendidos, mantienen su respaldo a Valencia, reconociendo diferencias pero también coincidencias con Oviedo.
Fernando Londoño, exministro y militante del Centro Democrático, expresó su rechazo explícito a Oviedo como vicepresidente, citando sus posturas sobre el aborto y la marihuana como motivos para no apoyarlo.
Las discrepancias entre Valencia y Oviedo se han manifestado públicamente en temas como la justicia transicional, adopción por parejas del mismo sexo y legalización de la marihuana, aunque la candidata ha asegurado respetar las sentencias constitucionales que resuelven estos asuntos.
El respaldo de Álvaro Uribe y la apertura política
El expresidente Álvaro Uribe Vélez refrendó la unión entre Valencia y Oviedo, destacando la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos y respetar las diferencias dentro del partido. Esta postura representa un giro respecto a la tradicional rigidez ideológica del uribismo, que históricamente ha mantenido una posición antagónica frente a sectores políticos diferentes.
Sin embargo, en el interior del partido persisten inquietudes sobre las condiciones impuestas por Oviedo para aceptar la candidatura, y algunos congresistas insisten en que ciertos valores fundamentales del uribismo no deben ser negociados.
Oportunidades para los contrincantes y la polarización política
La polémica alianza ha sido aprovechada por adversarios de Valencia, como el ultraderechista Abelardo de la Espriella y su partido Salvación Nacional, que critican la supuesta progresividad y tibieza de esta nueva derecha y buscan atraer al electorado conservador tradicional.
Por otro lado, sectores del centro político, representados por figuras como Claudia López, han señalado que la alianza no modificará la agenda antiderechos del uribismo, poniendo en duda el cambio real de postura de Oviedo.
A pesar de las presiones y críticas, Valencia y Oviedo se mantienen firmes en su decisión de ir juntos en la carrera presidencial, argumentando que sus diferencias fortalecen su propuesta y buscan ampliar su base electoral en un escenario cada vez más polarizado.