La aprehensión de Ángel Esteban Aguilar, conocido como ‘Lobo Menor’, en un exclusivo barrio de Ciudad de México, ha puesto en evidencia la profunda relación criminal entre México, Colombia y Ecuador. Este líder de la organización Los Lobos, catalogada como terrorista por Estados Unidos, fue trasladado a Colombia para luego enfrentar la justicia en Ecuador por el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio en 2023.
El operativo fue celebrado por el presidente colombiano Gustavo Petro, quien destacó los vínculos de ‘Lobo Menor’ con grupos criminales mexicanos y con Iván Mordisco, líder de disidentes de las FARC que rechazan el acuerdo de paz firmado hace una década. La captura pone en evidencia cómo Colombia es un punto estratégico en la cadena del narcotráfico que conecta a Ecuador con México y, finalmente, con Estados Unidos.
Durante más de quince años, las autoridades han señalado la alianza entre bandas ecuatorianas y cárteles mexicanos, donde Ecuador funciona como ruta para el traslado de cocaína producida en Colombia hacia puertos hacia el norte, mientras que los cárteles mexicanos controlan la logística para su ingreso a Estados Unidos. En particular, Los Lobos han sido vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los grupos criminales más poderosos de México.
El asesinato de Fernando Villavicencio marcó un antes y un después en Ecuador, un país que ha visto un aumento exponencial de la violencia en los últimos años. Villavicencio, quien basó su campaña en denunciar la corrupción y la relación entre crimen organizado y política, fue asesinado en un atentado en Quito. Los autores, de origen colombiano, fueron detenidos pero posteriormente asesinados en prisión, dificultando el esclarecimiento del caso.
La historia criminal de ‘Lobo Menor’ es extensa. Condenado en 2013 por un homicidio vinculado a la política ecuatoriana, fue liberado anticipadamente y desapareció, construyendo su poder al mando de Los Lobos tras la fuga de su antecesor ‘Pipo’. Bajo su liderazgo, la banda creció exponencialmente, controlando múltiples provincias y territorios estratégicos para el tráfico de drogas y minería ilegal, con apoyo del CJNG.
La violencia carcelaria en Ecuador, la fragmentación de las bandas criminales y la competencia entre Los Lobos y Los Choneros han generado una crisis de seguridad sin precedentes. La colaboración transnacional entre estas organizaciones, con conexiones que alcanzan hasta Colombia y México, muestra la complejidad y alcance del crimen organizado en la región.
Actualmente, el caso Villavicencio continúa siendo un símbolo del colapso de la seguridad en Ecuador y la lucha contra las redes criminales que operan en múltiples países, afectando la estabilidad y la gobernabilidad regional.