La crisis en el estrecho de Ormuz ha llevado a Japón a una liberación sin precedentes de sus reservas de petróleo, mientras que la presión del presidente estadounidense Donald Trump para que despliegue buques militares en la zona ha generado un desafío diplomático y legal para el nuevo Gobierno japonés liderado por la primera ministra Sanae Takaichi.
Sanae Takaichi, quien asumió el cargo en octubre de 2025 y tiene una postura ultraconservadora, estudia la posibilidad de una participación militar dentro del marco legal japonés para garantizar la seguridad de las embarcaciones y tripulaciones relacionadas con Japón. Esta petición fue anunciada por Trump en su red social Truth, incluyendo también a Francia, China, Corea del Sur y Reino Unido.
Japón se prepara para una cumbre bilateral con Trump en Washington, donde la agenda incluye la presión para aumentar el presupuesto de defensa al 2% del PIB y un mayor protagonismo en la seguridad internacional. Sin embargo, la Constitución pacifista japonesa y la ley de 2015 limitan la posibilidad de ataques preventivos, lo que complica la participación militar directa en Ormuz.
El Gobierno "estudia una decisión dentro del marco legal japonés para garantizar la seguridad de los barcos y tripulaciones relacionadas con Japón", afirmó Takaichi en el Parlamento.
El impacto económico por el encarecimiento del petróleo afecta sectores claves en Japón, desde hogares para adultos mayores hasta la industria alimentaria. En respuesta, el país inició la liberación unilateral de reservas de petróleo, con un plan récord de 80 millones de barriles, equivalente a 1,8 veces la cantidad liberada tras el terremoto y tsunami de 2011.
- Japón depende en un 90% del crudo de Oriente Próximo.
- Las reservas actuales equivalen a 254 días de consumo interno.
- La liberación incluye 15 días de reservas privadas y un mes de reservas estatales.
- El 82% de los japoneses rechaza el conflicto en una encuesta reciente.
La tensión con China también se mantiene, luego de que Takaichi calificara un posible bloqueo chino de Taiwán como una "amenaza existencial" para Japón, lo que justificó la necesidad de desplegar las Fuerzas de Autodefensa. China respondió con sanciones económicas, y la expectativa de que Trump medie en la disputa se ha debilitado.
Este escenario marca el mayor reto diplomático para la primera ministra Takaichi, quien debe equilibrar las demandas internacionales, las restricciones legales internas y la opinión pública mayoritariamente contraria a la escalada militar.