Política

La crisis política del acuerdo de paz tras las elecciones legislativas en Colombia

Las elecciones legislativas del 8 de marzo evidencian un duro golpe al componente político del acuerdo de paz de 2016, con la pérdida de personería jurídica de Comunes y la captura de las curules de paz por clanes políticos tradicionales.

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Foto: La voz del país

Las recientes elecciones legislativas en Colombia marcaron un momento crítico para el punto 2 del acuerdo de paz de 2016, que buscaba ampliar la participación política de sectores históricamente excluidos, incluyendo a quienes dejaron las armas para integrarse a la vida democrática.

El partido Comunes, surgido de los exFarc, no alcanzó el umbral mínimo de votos y perderá su personería jurídica, mientras que las Circunscripciones Especiales Transitorias de Paz (Citrep), destinadas a garantizar la representación directa de víctimas y comunidades rurales, fueron cooptadas por estructuras políticas tradicionales con poder territorial.

La estrategia electoral de Comunes incluyó una alianza con el movimiento Fuerza Ciudadana, pero su candidata más visible, la senadora Sandra Ramírez, apenas obtuvo el 0,05 % de los votos, resultado que refleja las dificultades que enfrentó el partido en su primer proceso electoral en igualdad de condiciones.

Factores que explican el revés electoral de Comunes

  • Limitaciones de seguridad en zonas rurales, con presencia de actores armados que impidieron hacer campaña en su base social tradicional.
  • Dificultades económicas que restringieron actividades básicas de campaña por falta de financiación.
  • Estigmatización persistente contra los firmantes del acuerdo que afectó su respaldo electoral.
  • Competencia interna en el espectro de izquierda que absorbió parte del electorado potencial.
  • Escaso impacto legislativo durante ocho años y limitaciones en la comunicación de sus logros.

“Nosotros no pudimos llegar a todo el territorio. Nuestro acumulado histórico está en las zonas rurales, y hoy no podemos asistir a ellas debido a los actores armados que todavía actúan en nuestros territorios. La mayoría de ellos han expresado públicamente que somos objetivo de sus acciones.”

A pesar del duro revés, los líderes de Comunes afirmaron que continuarán en la acción política, con ajustes institucionales y de liderazgo, manteniendo como bandera central el compromiso con la verdad, la reconciliación y la construcción de paz.

La influencia de la política tradicional en las curules de paz

Las curules especiales para víctimas del conflicto, diseñadas para fortalecer la representación de comunidades afectadas, fueron dominadas por políticos y clanes tradicionales en varias regiones. En Antioquia, el respaldo político de un cacique regional benefició a un candidato; en el Catatumbo, el apoyo de un clan familiar influyó en la elección; y en la Orinoquía, un exgobernador con investigaciones disciplinarias respaldó a otro representante.

“Las curules de paz terminaron siendo el caballo de Troya para que los de siempre sigan ganando a costa de los de nunca.”

Uno de los casos más emblemáticos es el de la representante de Arauca, Karen Manrique, quien enfrenta medidas judiciales por presunto cohecho impropio relacionado con contratos en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, lo que evidencia las dificultades y cuestionamientos que enfrentan estas curules especiales.

Aunque existen críticas sobre el control y funcionamiento de estas curules, algunos actores políticos defienden su continuidad, señalando que la forma en que fueron aprobadas refleja el juego democrático actual y no necesariamente un fracaso del mecanismo.

La voz del país

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