Ubicado en las Sierras Grandes de Córdoba, La Cumbrecita es un pueblo de 1.300 habitantes que desde 1996 prohibió el ingreso de vehículos motorizados en su casco urbano durante el día, consolidándose como el primer pueblo peatonal de Argentina. Sus calles de tierra, bosques, arroyos y cascadas crean un ambiente único que promueve la caminata y el contacto con la naturaleza.
Los vecinos, como Elvira González, valoran la convivencia cercana y la tranquilidad que ofrece el modelo peatonal, donde su hija puede ir caminando segura al colegio. La comunidad implementa además prácticas ambientales como la separación de residuos, producción de compost y uso creciente de energías renovables, incluyendo paneles solares para calefacción y agua caliente.
Un entorno protegido y regulado
La Cumbrecita forma parte de una reserva natural dentro de la Reserva Hídrica Pampa de Achala, por lo que la comuna mantiene estrictas normas para proteger el ambiente: prohibición de acampar, prender fuego, cazar, pescar en vedas, y cortar plantas, entre otras. Estas regulaciones se anuncian claramente a los visitantes al ingresar al pueblo.
El origen del pueblo se remonta a 1934 con la familia Cabjolsky, que adquirió la tierra donde luego se construyó el emblemático hotel La Cumbrecita, reflejo de la historia y arquitectura local. La decisión de prohibir vehículos surgió para evitar dificultades en la movilidad durante temporadas turísticas altas y para preservar el ambiente sonoro y natural.
El impacto del turismo y los retos actuales
Con más de medio millón de turistas anuales, La Cumbrecita ha experimentado un auge que se frenó tras la pandemia, pero en fechas especiales como Semana Santa la afluencia sigue siendo muy alta, generando filas de autos para estacionar fuera del pueblo. Este flujo masivo pone presión sobre los recursos y servicios, según autoridades locales.
Aunque el centro urbano mantiene la restricción vehicular, en las zonas periféricas circulan vehículos, y el aumento del ruido por motos y autos preocupa a los habitantes, quienes valoran la tranquilidad que caracteriza al pueblo. La convivencia entre turismo, vecinos y conservación ambiental es el principal desafío.
Innovaciones y aprendizajes para el futuro
La Cumbrecita ha avanzado en infraestructura ambiental, con sistemas de cloacas pioneros, regulación de construcciones y cartelería que priorizan materiales naturales y reducen el impacto lumínico. Además, proyectos de energía solar y compostaje hogareño reflejan el compromiso local.
El pueblo ha inspirado a otras comunidades como La Carolina en San Luis, que busca implementar un modelo peatonal similar. La experiencia acumulada se comparte para que otros aprendan tanto de los aciertos como de los errores, buscando un desarrollo turístico sostenible y respetuoso del entorno.
“Aprendan de lo que llevamos haciendo mal acá. Es más fácil aprender de los errores de los otros”, afirma Juan Manuel Busaniche, director de Turismo de La Cumbrecita.
A pesar de las críticas y los desafíos, La Cumbrecita continúa siendo un referente en movilidad urbana sostenible y protección ambiental en Argentina, con un modelo que invita a reflexionar sobre el equilibrio entre desarrollo turístico y conservación.