Una medida distrital que abre el debate
A finales de agosto, los estudiantes de los 412 colegios públicos de Bogotá empezarán a separarse del celular durante toda la jornada, también en el descanso y a la hora del almuerzo. La Secretaría de Educación no habla de prohibición absoluta. Prepara una resolución construida con las comunidades, diferenciada por edad, que reserva el uso pedagógico y libera el recreo para el juego y la conversación.
Un marco nacional fragmentado
La medida distrital llega mientras el país mueve otras piezas que casi no se hablan entre sí. El Decreto 0769 del 2026 del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic), que reglamenta la ley de entornos digitales seguros (la 2489 de 2025), ya fija deberes para colegios y plataformas. Y, por otro lado, un proyecto de ley busca prohibir las redes sociales a los menores de 16 años.
La brecha de comprensión adulta
Según la Comisión de Regulación de Comunicaciones, solo uno de cada diez padres y uno de cada cuatro profesores entiende las aplicaciones que usan los niños. Esta falta de comprensión profundiza la desconexión entre las normas y la realidad digital que habitan los menores.
Los adolescentes continúan sin voz en el diseño de sus entornos, mientras el marco digital que habitan ya no depende de reglas escolares o familiares.
El impacto en la comunidad educativa
La desarticulación normativa genera confusión en colegios y familias, que reciben directrices contradictorias. Mientras algunas normas se enfocan en restringir, otras delegan responsabilidades sin brindar herramientas claras para una educación digital efectiva y participativa.