En una pequeña vereda de San Pablo de Borbur, Boyacá, los habitantes acompañaron durante la noche la llegada de los féretros y las exequias de las víctimas de la explosión en la mina Las Quintas de Cucunubá, Cundinamarca. Los cuatro mineros fallecidos eran parte de una misma familia y habían aprendido el oficio desde niños.
Una tragedia que enluta a una familia entera
Los cuatro hombres, todos familiares, habían nacido o estaban radicados en San Martín, una vereda del municipio de San Pablo de Borbur. La explosión, al parecer causada por gas metano, ocurrió en una mina de carbón en el municipio de Cucunubá, en el norte de Cundinamarca. Uno de los mineros, Raúl García Suárez, ahorraba para casarse este año.
Los cuatro aprendieron el oficio de la minería desde niños en los cortes de esmeraldas. Todos eran familia y soñaban con un futuro mejor.
La comunidad de San Pablo de Borbur se volcó a las calles para dar el último adiós a los mineros, mientras las autoridades investigan las causas exactas del siniestro. La tragedia ha reavivado el debate sobre las condiciones de seguridad en la minería del carbón en la región.