Una fotografía publicada por Wilmar Mejía, director de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), se convirtió en el centro de discusión dentro de sectores militares en las últimas horas. En la imagen, acompañada de un mensaje que desató cuestionamientos, aparece una daga de cadete del Ejército, un símbolo ligado a la formación de oficiales en la Escuela Militar José María Córdova.
Anoche (el martes) recibí el sable de cadete que me obsequió un general del @Ejercito_Nacional. Lo recibí con profundo orgullo y gratitud, no como un premio, sino como un compromiso. Este sable enaltece los valores que lo guiaron a él en su servicio y hoy me guían: honor, ética y principios innegociables.
Las críticas de oficiales en retiro y políticos
La publicación y el mensaje en la red social X de inmediato generó un revuelo de usuarios de la red, incluidos oficiales en retiro, quienes cuestionaron la entrega de la daga al funcionario. Entre quienes criticaron el gesto estuvo el general retirado Óscar Murillo Díaz, quien advirtió que la entrega de ese objeto no podía verse como un detalle cualquiera.
Al entregar un detalle, máxime de esta naturaleza, se debe analizar lo que significa este símbolo y a quien se entrega, hay otras maneras de demostrar amistad.
Murillo fue más allá y recordó el peso simbólico que tiene esa pieza dentro de la formación militar: “La daga en la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova (ESMIC) es el símbolo máximo de honor, lealtad y tradición que representa el temple del espíritu del cadete, oficializando su compromiso de defender a Colombia y sus instituciones. Se entrega en una ceremonia especial, marcando un hito en su formación y el inicio de su carrera como futuros oficiales del Ejército”.
A la controversia también se sumó Germán Rodríguez, senador electo de la República, quien lanzó críticas contra el funcionario y contra el militar que habría hecho la entrega.
¿Quién es el general traidor que le ‘regaló’ este sable a semejante bandido guerrillero porquería? Usted Wilmar Mejía es la peor rata que existe en Colombia. ¡Ojo, mis militares y policías, no se volteen y ayuden al enemigo! Apenas sepa quién fue el desgraciado que manchó el honor militar con este ‘regalo’ me voy a encargar de que todos los soldados sepan quién fue el traidor.
El significado institucional de la daga
En medio del debate, fuentes del Ejército consultadas por EL TIEMPO explicaron que la daga de cadete sí tiene un significado institucional dentro de la formación militar, pero aclararon que no existe una restricción formal para que pueda ser adquirida y entregada posteriormente como obsequio entre particulares.
Esa es una daga que se le entrega a un soldado cuando lleva tres meses o cuando jura bandera en la Escuela Militar, cuando entra a ser oficial del Ejército. Tiene un significado de respeto, mando y pertenencia.
Sin embargo, según esa misma versión, el objeto no funciona como una condecoración oficial cuando sale del ámbito institucional. “Eso lo venden varias empresas. Si un oficial se la quiere regalar a otra persona, la compra y se la entrega como un detalle. No hay diploma, resolución ni un protocolo militar para hacerlo”, indicó.
La versión de Wilmar Mejía
Consultado por EL TIEMPO sobre las circunstancias en las que recibió la daga, Mejía aseguró que el gesto no obedeció a una relación institucional entre un general y un funcionario del Gobierno.
Esa daga no la entregó un general a un director. Me la entregó un soldado de Colombia a un batallador implacable. Este general conoció de cerca mi convicción: proteger a las instituciones de quienes traicionan su juramento y usan el uniforme para intereses personales.
Según el director de la UIAF, el oficial retirado habría enfrentado consecuencias internas por denunciar irregularidades dentro del Ejército. “Él mismo fue víctima de esa lucha por combatir la corrupción al interior del Ejército. Pagó con su carrera por intentar limpiar lo que debía estar limpio. Construimos una amistad en ese propósito común”, sostuvo.
Mejía aseguró además que interpreta la entrega como una responsabilidad y no como un reconocimiento. “Anoche me entregó su daga de cadete como un símbolo. No es un trofeo. Es una posta. El paso del testigo de quien dio la batalla en la trinchera, a quien hoy, desde mi rol, tiene la obligación de seguirla con carácter, lealtad y transparencia”, señaló.