Economía

La lucha diaria por comer tres veces en Bucaramanga

En Bucaramanga, muchas familias viven el desafío de no poder acceder a las tres comidas diarias. Julio César Pesca, vendedor ambulante, comparte cómo la informalidad y la economía dificultan el acceso constante a la alimentación.

Publicado

Foto: La voz del país

Un día marcado por la búsqueda constante de alimento

En el barrio La Juventud de Bucaramanga, Julio César Pesca inicia sus jornadas antes del amanecer. Su objetivo es simple pero urgente: conseguir lo necesario para que su familia tenga qué comer. Para él, comer tres veces al día no es una rutina, sino un privilegio que depende de las ventas y las monedas que logre reunir.

El desayuno, cuando llega, es un café claro o un pedazo de pan. El almuerzo, muchas veces improvisado y consumido rápidamente, puede ser un plato sencillo de arroz. La cena depende del resultado del día y, en ocasiones, no llega. Este ritmo refleja una realidad común para quienes trabajan en la informalidad y enfrentan costos de vida elevados.

El rebusque que no permite pausas ni descansos

Julio César arma su puesto en el centro de la ciudad, vendiendo cajas de regalo y objetos según la temporada. La atención a los clientes no se detiene ni durante la comida. Comer es un acto rápido, con un ojo en el plato y otro en la mercancía, porque cualquier distracción puede significar una venta perdida.

“La situación está muy jodida”, afirma mientras describe cómo el día se mide en si alcanzó para la comida o no.

Una familia que prioriza a los niños en medio de la adversidad

Junto a Ana Lamus, su esposa, Julio César sostiene una familia de cinco hijos. La prioridad es clara: primero comen los niños. Él se sacrifica para que ellos no pasen hambre, aunque eso signifique saltarse alguna comida o comer rápido en la calle por las exigencias del trabajo.

Prefieren la comida casera por ser más económica, aunque el tradicional ‘corrientazo’ representa a veces un gasto difícil de asumir. La informalidad y la economía diaria marcan cada decisión, dejando poco espacio para la planificación o el descanso.

¿Cómo cambiará la realidad de quienes viven al día?

La historia de Julio César es un reflejo de muchas familias en Bucaramanga que enfrentan la precariedad alimentaria y laboral. La pregunta que queda abierta es cómo las políticas públicas y la economía local podrán ofrecer soluciones sostenibles para garantizar el derecho a la alimentación y mejorar la calidad de vida de estas comunidades.

La voz del país

Somos un medio de comunicación colombiano comprometido con informar de manera oportuna, responsable y transparente sobre los acontecimientos que marcan la realidad del país y del mundo.