Opinión La resurrección del aquello / Columna Sexo con EstherLas ganas no se suspenden por calendario. Se acomodan. Se cuelan. Se adaptan. Y cuando toca, hacen lo que tienen que hacer.La cama propia, cuando no se convierte en rutina, es justamente eso: un lugar donde el aquello deja de ser tarea y vuelve a ser juego. Foto: iStockLink Esther Balac04.04.2026 22:01 Actualizado: 04.04.2026 22:01 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles El domingo de Pascua y la semana que le sigue tienen ese aire de regreso que no necesita mucha explicación. Para quienes creen, la vida que vuelve a ponerse de pie; para quienes no, el cierre de unos días de descanso en los que cada quien hizo lo que quiso… o lo que alcanzó. En cualquier caso, la escena es conocida: maletas medio abiertas, casa retomando el orden y la sensación de que, por fin, se vuelve al ritmo propio. Y en ese regreso, la cama propia vuelve a tener la palabra.Porque el aquello no hizo pausa. Durante la semana de descanso, el cuerpo hizo lo suyo –a veces con tiempo, a veces a la carrera, a veces entre el ruido, a veces en silencio–, pero siempre encontró cómo aparecer. Hubo quienes quisieron “recuperar el tiempo perdido”, como si el deseo llevara contabilidad… y ahí, más de uno terminó cansado sin necesidad. Porque el aquello no se acumula ni se paga con intereses. LEA TAMBIÉN La cuaresma del aquello | Columna Sexo con EstherEsther Balac