El Mundial 2026, un evento histórico que se celebrará por primera vez en tres países simultáneamente —Estados Unidos, Canadá y México—, enfrenta un escenario de alta incertidumbre debido a la inestabilidad geopolítica y los problemas de seguridad global.
El debut de Irán contra Nueva Zelanda, previsto para el 15 de junio en Los Ángeles, está en riesgo debido al conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que genera dudas sobre la participación del equipo iraní en el torneo.
En México, la violencia relacionada con el narcotráfico también ha encendido las alarmas. Las ciudades de Monterrey y Guadalajara, sedes de los partidos de repechaje entre el 23 y 31 de marzo, vivieron momentos de tensión tras la captura del líder del cartel Jalisco Nueva Generación, conocido como ‘El Mencho’.
El partido inaugural está programado para el 11 de junio en el Estadio Azteca de Ciudad de México, con el encuentro entre la selección mexicana y Sudáfrica, aunque la atmósfera de inseguridad y las tensiones internacionales generan preocupación sobre el desarrollo del torneo.
En medio de la violencia y la ruptura del orden internacional, el Mundial 2026 representa un reto sin precedentes para la seguridad y la diplomacia deportiva.