El anuncio del presidente Gustavo Petro sobre la liquidación de las Entidades Promotoras de Salud (EPS) que se encuentren en quiebra ha generado una fuerte reacción en el sector salud colombiano.
Actores clave del sistema calificaron esta medida como un “chiste de mal gusto”, expresando su preocupación por la incertidumbre que genera en el futuro de las EPS, sus afiliados y especialmente en las Instituciones Prestadoras de Servicios (IPS).
Una de las mayores amenazas que se vislumbran es el posible colapso de la red de clínicas y hospitales, que podrían verse afectados por la falta de pago de la cartera que las EPS dejarían, una problemática que ha ocurrido en el pasado.
“La liquidación de EPS podría colapsar clínicas y hospitales en Colombia”, advierten expertos del sector.
La preocupación se suma a casos recientes como la muerte del menor Kevin Acosta, que evidencian fallas en el suministro de medicamentos en algunas EPS, lo que agrava la crisis y la desconfianza en el sistema.