La Policía Nacional, mediante un trabajo conjunto entre la Dirección de Antinarcóticos y la Seccional de Tránsito y Transporte, logró frenar de manera contundente cuatro cargamentos de droga en los principales corredores viales de Cali. Los operativos de registro e inteligencia permitieron la captura de cuatro personas en flagrancia y la incautación de un millonario inventario ilegal que pretendía abastecer al microtráfico local y salir hacia mercados internacionales.
Marihuana oculta en fibra de vidrio y ketamina en alimentos
En la vía Puerto Tejada – Cali, los uniformados interceptaron un vehículo proveniente de Corinto, Cauca, que ocultaba 108 kilogramos de marihuana dentro de rollos de fibra de vidrio. Casi de forma simultánea, en el corregimiento de El Hormiguero, las autoridades detuvieron un automóvil que transportaba costales de arroz y cajas de atún de contrabando; al revisar el cargamento, hallaron 122 frascos de ketamina de procedencia peruana, un insumo químico altamente peligroso utilizado para la elaboración de drogas sintéticas.
El golpe más fuerte: cocaína en doble pared
El golpe más fuerte a las finanzas del narcotráfico se ejecutó al interceptar un furgón que se desplazaba desde el departamento del Cauca con destino al puerto de Buenaventura. Tras una inspección minuciosa, la Policía descubrió un sistema de doble pared que escondía 350 kilogramos de cocaína de alta pureza, valorados en más de 1.446 millones de pesos. Asimismo, en una última acción en los accesos a la capital vallecaucana, se decomisaron otros 40 kilogramos de marihuana prensada en bloques con cinta, que provenían del municipio de Caloto.
Con estos cuatro procedimientos se evitó la comercialización de casi un millón de dosis en las calles. La afectación financiera para las estructuras criminales supera los 1.600 millones de pesos.
El balance final confirmó la captura de los cuatro transportadores, quienes ya fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de la Nación. El operativo generó una afectación financiera superior a los 1.600 millones de pesos para las estructuras criminales que operan en el suroccidente colombiano.