Los oviraptores, dinosaurios terópodos no aviares que habitaron Asia durante el Cretácico Superior, no raptaban huevos como su nombre sugiere, sino que los cuidaban con esmero. Un estudio publicado en Frontiers in Ecology and Evolution propone que, además del contacto corporal, estos animales utilizaban el calor solar para incubar sus huevos.
Con una estatura aproximada de 1.5 metros y un peso entre 20 y 40 kilos, estos dinosaurios anidaban en grupos con nidos circulares poco profundos, colocando sus huevos en anillos concéntricos. Esta disposición, sin embargo, impedía que todos los huevos recibieran calor directo del cuerpo adulto.
Un método innovador para estudiar la incubación
Para poner a prueba la teoría tradicional de incubación por contacto, los científicos recrearon el cuerpo de un oviraptor a tamaño real usando materiales como madera y espuma, y fabricaron huevos con resina y agua. Colocaron sensores térmicos en los huevos y realizaron el experimento al aire libre, simulando las condiciones climáticas del Cretácico Superior en Asia.
- El contacto directo del adulto con todos los huevos era imposible debido a la disposición en anillos.
- La fuente principal de calor no era solo el cuerpo del oviraptor, sino también el calor ambiental, especialmente el del sol.
- La transferencia desigual de calor provocaba que los huevos eclosionaran en momentos distintos.
Estas evidencias revelan que los oviraptores dependían parcialmente del calor ambiental para la incubación, lo que generaba una eclosión asincrónica, con algunos huevos naciendo días antes que otros.
Estrategias de supervivencia y cuidado parental
Aunque menos eficiente que la incubación de las aves modernas, la combinación de calor corporal y solar permitía a los oviraptores cuidar sus nidos con delicadeza y orden. Además, sus huevos tenían cáscaras pigmentadas que los camuflaban para protegerlos de depredadores.
"Los oviraptores sabían construir nidos de modo delicado y colocar sus huevos de forma muy prolija y ordenada", afirma el investigador Tzu-Ruei Yang.
Esta estrategia de incubación y eclosión asincrónica podría haber sido una adaptación al entorno, permitiendo a estos dinosaurios maximizar sus recursos y aumentar la supervivencia de su descendencia en condiciones variables.