En octubre de 2019, durante un debate sobre desaparecidos, Iván Cepeda reveló a Aurelio Iragorri Valencia que su padre Manuel Cepeda Vargas fue influenciado en su comunismo por Álvaro Pío Valencia, tío abuelo de Paloma Valencia y profesor en la Universidad del Cauca.
Álvaro Pío Valencia, nacido en la alta aristocracia caucana, fue conocido como el 'tío Pío' y fue una figura clave en la introducción del marxismo en Popayán y otras ciudades universitarias, enseñando y promoviendo El Capital, el texto fundamental del marxismo.
A pesar de su origen conservador, Álvaro Pío se distanció de su familia aristocrática para adoptar una vida dedicada a la lucha social, la educación y el comunismo pacífico, sin portar armas y viviendo modestamente en la casa familiar en Popayán.
Su compromiso incluyó ser alcalde de Popayán, miembro de la Unión Patriótica y defensor de derechos humanos, trabajadores y campesinos. Parceló tierras heredadas para entregarlas a campesinos y promovió servicios públicos justos para las comunidades pobres.
La casa familiar, una casona colonial con arquitectura neoclásica en Popayán, fue testigo de sus encuentros con estudiantes, campesinos y activistas, quienes acudían a él en busca de orientación política y social.
Manuel Cepeda Vargas, padre de Iván Cepeda, también comunista radical, mantuvo una relación cercana con Álvaro Pío, visitando Popayán con su familia y recibiendo su influencia ideológica que marcó su trayectoria política.
Álvaro Pío Valencia fue una figura emblemática en la historia política de Popayán y Colombia. Su vida refleja el contraste entre su origen aristocrático y su compromiso con la transformación social basada en la justicia, la igualdad y la dignidad.
“Renuncié a todos los bienes terrenales, vivo de una pensión como jubilación. He tratado de ser útil a la sociedad, me ligué siempre a los movimientos de campesinos y obreros, he luchado al lado del pueblo en situaciones difíciles de crisis social...”
Su legado continúa en la memoria de Popayán y en la historia política colombiana, como un ejemplo de coherencia entre palabra y acción, y como un puente generacional entre la aristocracia y las luchas populares.